MI PRIMERA TARDE EN EL AMALFITANI

MI PRIMERA TARDE EN EL AMALFITANI

En Somos Vélez nos gusta estar cerca de quien nos lee y por eso decidimos armar una sección llamada “El rincón del hincha” donde cada uno de ustedes puede enviarnos una anécdota, un recuerdo o una opinión. Nosotros vamos a ir publicándolas en orden de llegada y el único límite que hay es el respeto. Esperamos  a participación de todos.

Alejandro Barbachan inaugura la sección

Desde 1965 cuando apenas tenía siete años, por medio de un tío que era comisario retirado, escuché mencionar el nombre Vélez Sarsfield. Ese tío me contó que había estado en la comisaría de Liniers un tiempo largo; que en ese barrio había un “Tano” al que le decían Don Pepe y que era un hombre que hacía mucho por los pibes que no tenían adonde pasar sus ratos libres. Él era uno de los fundadores de un club que nunca había ganado un torneo en la “A”, un club llamado Vélez Sarsfield.

Por esas cosas que algunos llaman destino, tres años después, habíamos ido a pasar fin de año a Mar del Plata yo tenía 10 años y el nombre de Vélez ya estaba en mis oídos. Días antes, a fin de año en una tardecita noche, desde el departamento donde parábamos en la Feliz, se escuchaban los bocinazos y el griterío. Me asomé al balcón y se veía una caravana de mucha gente festejando. Recuerdo, especialmente, el techo de un auto tapado con una bandera azul y una V blanca.

Vélez Sarsfield había ganado su primer torneo y no era por el logro, sino porque nunca había visto un festejo de fútbol como ese, que esa “V” entró en mi corazón y se alojó allí hasta el día de hoy y para siempre.

Sería solo hasta una tarde de mayo, un 5 de mayo de 1974 día en que sorpresivamente mi viejo y yo salimos a dar una vuelta en su Peugeot 404, me preguntó dónde me gustaría ir y le contesté sin pensarlo “Vamos a la cancha de Vélez, papá”. Hizo un gesto como contrariado, pero el viejo siempre mostraba esa cara de duro aunque por dentro era un dulce de leche. Cuando agarró J.B Justo me di cuenta que íbamos adonde yo le había pedido.

Jamás pensé que me emocionaría tanto ir al lugar donde se encontraban los jugadores que eran nombrados en radio LS5 “DEL PUEBLO”  obra de Don Horacio Irañeta, a quien años después pude conocer y visitar en la radio para ver como hacían el programa.

Ya entre el 68 y ese 74, vivía pegado a la radio portátil buscando la onda donde se pudiera escuchar mejor. Cada derrota de Vélez era un ataque de asma por la noche.

Cuando llegamos sin saberlo a la popular visitante,que hoy es la local, había poquita gente de Banfield y ya había empezado el partido.

Miraba a esos jugadores con un asombro increíble, me temblaban las piernas y hasta pude ver de cerquita en ese arco el primer gol, personalmente, de Vélez, en mi vida. Lo hizo el “Fantasma” Benito. Casi faltando unos pocos minutos empató para Banfield el Bambino Veira de tiro libre.

No me importaba nada. Por fin había podido ver a mi querido Fortín y no por tv en blanco y negro sino personalmente.

A partir de ahí no solo me hice socio sino que empecé a ir de visitante, raro que me perdiera un partido. Conocí todos los estadios en donde jugáramos, incluidos el de NOB y el de Central, en Rosario. Noté que en las peores épocas, con cada derrota, me fortalecía más. Yo amé desde entonces a Vélez. Pasaron 42 años y sigo yendo a ese mítico lugar. A mi lugar en el mundo, donde algún día quiero que arrojen mis cenizas. Lo que más me emociona hoy en día es ver a mis dos hijos varones, Guido y Gianfranco, junto a mi nieta mayor Mía en la misma tribuna que yo, hinchando por El Fortín de mis amores.

01

¿Cómo no te voy a amar Vélez si me diste todo lo que pensé que algún me darías? Te vi en el Morumbi ganar la Libertadores y te vi en Japón ganar la Intercontinental. Que me van a hablar de fútbol el que no vivió de corazón a Vélez.

Alejandro Barbachan