¿POR QUÉ GUARDARSE LOS CAMBIOS?

¿POR QUÉ GUARDARSE LOS CAMBIOS?

 

En una de sus conferencias de prensa Gabriel Heinze manifestó que no se siente “obligado” a realizar las tres modificaciones que le permite el reglamento, que él sólo cambia cuando cree que una variante puede beneficiarlo en la continuidad del partido. Una respuesta que pareció una de las tantas frases hechas que tienen los entrenadores argentinos se hizo realidad para sorpresa en los últimos partidos velezanos.

El tema de los cambios que realiza Heinze durante el partido se está debatiendo desde hace varias fechas. La salida de Mauro Zárate ante Racing fue el primer detonante de las discusiones futboleras, pero se le pueden agregar otras dudas. Por caso, en el partido contra el equipo de Coudet el técnico velezano no realizó una tercera variante que reordenara la defensa o el mediocampo luego de las expulsiones de De la Fuente y Cufré. Gastón Díaz, Jesús Méndez y Francisco Ortega estaban como alternativas para reacomodarse y poder ir en busca del empate manteniendo un orden que se había perdido, en gran parte por culpa de los desaciertos de Delfino.

La fecha siguiente, ante Rosario Central en el Amalfitani, Heinze volvió a sorprender sacando a Mauro que no estaba en su mejor noche, pero siempre es el más inquietante del equipo. Se repitió el cambio de Mainero por Robertone, pasando Bouzat al puesto de enlace. Esta vez fue Ramiro Cáseres uno de los ofensivos que quedó en el banco esperando su chance.

Ante Arsenal fue la jornada más sorprendente de todas: un solo cambio a pesar de estar empatando contra uno de los peores equipos del torneo. Nuevamente fue Robertone el que salió esta vez dejando su lugar a Ramiro Cáseres, mientras que Salinas y Mainero fueron dos de los que no tuvieron oportunidad de ingresar, a pesar de que el equipo necesitaba un cambio de aire por las bandas o una referencia de área.

Más allá de los nueve jugadores que se incorporaron en el mercado de verano, el plantel de Vélez no es lo suficientemente amplio para afrontar una doble competencia, pero sí alcanza para tener once titulares y siete suplentes que tienen la capacidad de jugar en el Fortín. No es que los recambios posibles no son confiables, sin embargo en encuentros trascendentes o en los que Vélez está enroscado en sus propias limitaciones no se busca la variante. ¿Será que el nivel de los suplentes es peor de lo pensado? ¿El entrenador se arrepentirá en medio del partido de cómo armó el banco de suplentes? “Es cuestión de gustos” es el principal argumento ante un debate de este estilo, pero hay realidades que son difíciles de explicar más allá de los gustos.

 

Alejandro Germino
ale@somosvelez.com.ar
@alegermino