NADA COMO TU CASA

NADA COMO TU CASA

Allá por los albores de la década del 40, Vélez se encontraba en una situación complicada, había descendido de categoría y a la vez había perdido su casa.

El Viejo Fortín había tenido la despedida en la victoria por 4 a 1 frente a Argentino de Quilmes el 16 de noviembre de 1941. Ya en la B y durante casi todo el año siguiente, Vélez jugo la mayoría de los encuentros en la vieja cancha de Chacarita.

Pero en Liniers estaba repleto de mujeres y hombres con coraje y convencimiento, es por eso que las obras no se detenían y ya se había rellenado el predio y realizado la mudanza de las antiguas tribunas. En el año 1943 , cuando estaba por comenzar la temporada, la cancha ya estaba casi terminada: se habían colocado 188.700 panes de césped, los cuatro vestuarios estaban y la cancha además contaba con sala de primeros auxilios, una oficina administrativa, el túnel con ambas escaleras realizadas en material para acceder al campo de juego y la infaltable confitería.

Llego el momento de la inauguración y con la fecha fijada para el 11 de abril de 1943 se invitó a River quien era campeón del año anterior. El encuentro finalizó empatado en 2 y ese día Vélez formó con Miguel Rugilo; Alfredo Costa y Blas Angrisano; Armando Ovide, Horacio Herrero, Luis Orué; Eduardo Heisecke, Simón Fredotovich, Juan José Ferraro, José Noguera y Angel Fernández. Al inefable “Conde” Ferraro le bastaron apenas tres minutos para agigantar su leyenda con el galardón de ser el autor del primer gol en la nueva cancha para el delirio de las más de 25.000 que asistieron esa tarde.

Esto es como fría crónica del estreno de una cancha, pero para cada uno de nosotros nuestro estadio es mucho más que eso, muchos de nosotros lo recorrimos de pibes tomados de la mano del viejo o de un abuelo quienes nos inculcaron esta pasión. Para todos nosotros el sueño más inmenso es caminarlo de la mano de nuestros hijos y de nuestros nietos. Porque Vélez es eso: una herencia familiar y acá nos encontramos en casa.

Se dice siempre que hay algún estadio que late, no lo sé pero si te puedo asegurar que el Amalfitani está vivo. Haceme caso, un día cualquiera, sentate solo en la popular, disfruta del silencio que de pronto, mágicamente, vas a comenzar a sentir un rumor que cada vez va a ser más fuerte, un grito de gol que te va a envolver y si justo ahí cerras los ojos vas a ver a Juan José Ferraro alzando sus brazos en ese gol inicial.

Juan Pablo Muzzio

juanpablo@somosvelez.com.ar

@jpmuzzio72