MOVIMIENTOS DEL 9

MOVIMIENTOS DEL 9

Sin dudas el encuentro entre Vélez y Banfield en la mañana del domingo dejó un tema sobresaliente para el debate futbolero sobre el equipo de Heinze y es en torno al centro delantero.

La partida en el mercado de invierno dejó un hueco difícil de llenar. Para el sistema elegido por el entrenador, “el 9” debe tener movilidad, capacidad de generar juego y a la vez ser goleador.

Rodrigo Salinas es el clásico delantero, goleador implacable pero poco dúctil al salir del área y conectar con sus compañeros. Jonathan Ramis, llegó con la expectativa de ser ese delantero completo pero en estas primeras fechas, falla en el rol de goleador.
Ante el equipo de Falcioni, Vélez dominó la pelota y tuvo varias aproximaciones al arco rival, llegadas poco claras o remates de media distancia que no generaron mayores riesgos y por momentos falta de finalización de la jugada. Las más claras, además del gol y la salida del tiro libre de Gastón Díaz, ocurrieron al inicio de cada tiempo y tuvieron distintas formas de participación de Ramis, el centro delantero.

En la primera llegada del partido, el uruguayo actuó como clásico 9. Se retrasó para recibir un lateral, de espaldas al arco, provocando que los centrales rivales se adelantaran y dejaran un espacio grande en la línea defensiva. El Mono Vargas recibe la descarga de Ramis mientras Robertone aprovechó el vacío en el centro de la defensa de Banfield. La habilitación de Vargas fue perfecta y también el centro de Robertone, que Bouzat no pudo aprovechar.

En el segundo tiempo, Ramis apareció retrasado casi como un enganche. Llevó la pelota de izquierda a derecha, y quedó detrás de una línea de cuatro atacantes: Bouzat, Gastón Díaz (que se incorporó al ataque como conductor), Robertone (nuevamente ocupando el lugar del centro del ataque) y Vargas en el extremo izquierdo. El movimiento con pelota dominada demostró la diferencia de velocidad y de agilidad de los delanteros velezanos contra los defensores de Banfield. Robertone participa como pivot para tocar rápido y permitir que Ramis llegue en velocidad y con pelota dominada de frente al arco. Su remate no fue tan cruzado como debería y Arboleda pudo controlarlo.

El Fortín sufrió la falta de efectividad y contó con estas dos llegadas como las únicas claras a partir de estos movimientos sincronizados. Son buenas señales pero deberán multiplicarse para no depender de un “goleador de raza” en partidos tan cerrados.

 

Alejandro Germino
@alegermino