GRACIAS Y HASTA SIEMPRE MONITO

El referente de una camada seguirá su carrera en el Espanyol de Barcelona.
Cuando comenzó el ciclo de Gabriel Heinze como entrenador de Vélez, los aires eran de preoucupación. Los malos resultados ante rivales directos y la forma tanto de plantear como de desarrollar los partidos por parte del Gringo, llenaban de incertidumbre a los fortineros de cara al promedio.

Sin embargo, el equipo empezó a funcionar y con una seguidilla de partidos encontró una identidad de juego que transcurre hasta el día de hoy. Aquel momento ilusionaba al hincha de Vélez con el grato presente que colocó a La Gringoneta a solamente 4 goles de la clasificación a la Copa Sudamericana 2019 y tenía como bandera a Mauro Zárate, quien volvía
al club para salvar al Fortín de descenso.

El sentimiento era mutuo y gigante, lo que llevaba a que todos pensemos -con una esperanza enorme- que Mauro iba a escribir una hoja más en la historia velezana: volver como un héroe y coronarse con un título.

Sin embargo el 02/07/2018, Mauro Zárate le falló a su palabra y traicionó a todos los hinchas de Vélez yéndose a jugar a Boca Juniors, y con el correr de los meses pasó de ser ese héroe a villano.

En ese momento, el simpatizante velezano buscó un referente para abocarse y tras una excelente temporada donde fue considerado el Hazard de la Superliga, el Monito Vargas se convirtió en el sucesor del trono que dejó Zárate: el ídolo de una generación -principalmente la de los más adolescentes y niños- y el niño de la casa.

Para colmo, fue convocado a la Selección Argentina mientras que el ex ídolo -con una promesa de por medio- no logró, lo que
llevó al orgullo aún mayor para el 26.

Eso sí, nunca le gustó la decisión del hincha de convertirlo en ídolo velezano ni se consideró tal por su llamativo perfil -el cual justamente contradice en parte al de lider o referente- por tímido y sencillo.

Su habilidad y sus declaraciones a la hora de hablar siempre fueron claras y justas para el oído fortinero. Nunca fue con vueltas y eso fue lo que quizás más lo hizo apoyarlo en todo momento, pese a sus irregularidades y un mal entendido (se disculpó luego) tras la derrota con Real Pilar.

El pueblo fortinero se abrazó a él, pero aún sientiendo la espina que dejó el otro sobre confiar y rendirse ante un jugador, cosa que nos enorgullecía de que sea un hincha más como nosotros.

El correr de los partidos agigantó la imágen de la Era Heinze transformándola en un hermoso presente del cual estamos llenos de ilusión y alegría, donde el sentido de identidad crece al igual que las campañas de nuestro club, de la mano de los piVes de las inferiores: el producto más valioso de Vélez y el que lo llevó a la cima, lo que hace sentir una especie de sucesión para muchos.

Como anillo al dedo, Matias Vargas se ganó el lugar que mereceditamente lo tiene porque a diferencia de Zárate, el era uno más, -hace un tiempito nada más- años atrás junto a sus compañeros de la Categoría 97 jugando los fines de semana a la
mañana en la Villa Olímpica.

El recuerdo sobre el Monito debería ser eterno. Suena fuerte, pero lo es. En muchos años -si las cosas marchan como la historia de Vélez nos tiene acostumbrados- nos acordaremos de la Era Heinze como un equipo de pibes de inferiores que logró con un puñados de partidos en Primera salvarlo del descenso con un futbol hermoso -producto de un gran trabajo diario- que nos llenó de identidad (no sólo de juego), esperanza e ilusión, como también nos devolvió las ganas de ir a la cancha no solo por un compromiso de lealtad. Un equipo que nos sacó de lo que podría haber sido el segundo descenso de Vélez en 109 años y cortar una racha de 75 temporadas consecutivas jugando en la máxima categoría.

Un logró por la magnitud que tiene luego de años nefastos llenos de desilusiones y tristezas, pero aún más, por el material que fue quien lo logró.

Monito, te deseamos lo mejor. El progresar siempre es respetable, pero el respeto aún más y por ahora, tu palabra siempre fue concisa lo que te transformó en esto. Ojalá puedas lograr todo lo que te propongas y vuelvas a Vélez para retirarte o quien dice, de estar en los primeros planos internacionales como en los 90′ y querer pegarte una vuelta para ser parte.

Porque a las malas no queremos volver más y ustedes (jugadores y cuerpo técnico) nos hicieron sentir esto: pensar nuevamente en grande.

Hasta siempre, Mono.

Ramiro Boz

@ramiroboz

Foto: Vélez.