FÚTBOL, INTELIGENCIA Y SUERTE

Fue tema de discusión durante toda la semana previa ¿cómo debía jugar Vélez contra River? El ataque permanente que propone habitualmente el equipo de Heinze suponía un riesgo demasiado grande y la goleada sufrida por Racing unas fechas atrás justificaba el temor.

El domingo en el Monumental, Vélez cambió. No fue el mismo equipo que ahogó a Atlético Tucumán una semana antes y al que prácticamente no lo dejó generar situaciones de riesgo. Claro está, el nivel del rival hacía muy difícil hacer lo mismo. Los cambios empezaron por los nombres: la ausencia de Gago por lesión generó el retorno de Abram a la defensa y el ingreso de Galdames por Guidara provocó que Domínguez se vuelque a la derecha. River también cambió, y la aparición de Julián Álvarez como tercer delantero generó un duelo mano a mano en todos los sectores de la cancha. Gianetti quedó prácticamente como lateral con el juvenil, Cufré persiguió a Borré y Abram se ocupó de Suárez, dejando liberado a Gastón Giménez. Galdamez y Domínguez disputaron el medio con Fernández y Palacios, mientras Robertone tapaba la salida de Enzo Pérez. Los extremos se preocuparon de tapar o, al menos, molestar las subidas de los laterales y Romero aguantando y pivoteando contra los centrales.

Como no hubo declaraciones del entrenador las explicaciones del juego quedaron a cargo de unos de los mejores y más inteligentes jugadores del plantel, Gastón Giménez. “Sin renunciar a nuestro estilo pero sabiendo jugar cuando no se puede hacer un juego vistoso y es lo que hoy pasó” dijo el zurdo mientras destacaba las virtudes del rival. A la hora de tener la pelota Vélez apostó por el ataque directo por sobre la posesión, buscando ganar las espaldas de los rivales o los espacios que deja River en defensa y los atacaban Robertone y Domínguez. “Sabíamos que iban a quedar dos jugadores casi mano a mano con los defensores y así llegaron los goles” marcó Giménez. En el primer tiempo Vélez forzó el error en la salida y Domínguez llegó libre al área rival, después ocurrió lo mismo con Romero siempre bien habilitados por Robertone. También fue asistidor de Almada en el complemento en la jugada que derivó en el penal de Almada al juvenil que, con el contrato renovado, mostró nuevamente un gran nivel.

Claro que también sufrió, como le va a ocurrir a la mayoría de los equipos que enfrenten a River. Las llegadas ocurrieron cuando Vélez perdía esos duelos mano a mano que proponía, así fue que se liberó Nacho Fernandez y tuvo libertad para rematar de lejos al travesaño. En el complemento el Fortín se defendió muy cerca de Hoyos y las llegadas de River fueron, en su mayoría, de pelota parada. El gol es una muestra del riesgo que quiere correr Heinze en defensa: apostando al buen pie y al buen juego, Domínguez libera al defensor que traslada la pelota y termina desbordando. El mismo defensor que supera a Giménez en el desborde porque el volante ofensivo va liviano a trabar.

Sin hacer tiempo, Vélez le sacó ritmo al partido. Lo hizo lento y logró bajar la intensidad que River propone y es muy difícil de equiparar. Cuando tuvo la pelota, especialmente en el primer tiempo, la supo manejar y creó más situaciones que el rival. Además tuvo el guiño de la suerte en un par de ocasiones y la atajada consagratoria de Hoyos, quizás el jugador que menos convence al hincha. Jugando un buen fútbol cuando pudo, siendo inteligente cuando se vio superado y con algo de suerte de su lado, Vélez se trajo de Nuñez un triunfo importantísimo.

Alejandro Germino

@alegermino