DOS EQUIPOS EN UNO

 DOS EQUIPOS EN UNO 
Esa necesidad de hacer 3 o 4 goles por partido para conseguir una victoria no es buena. A Vélez le cuesta ganar y a la vez vende cara la derrota, en gran parte por la interesante capacidad ofensiva que demuestra por momentos con los dos estandartes de este plantel: Mauro Zárate y Matías Vargas.
Pero el Fortín no puede necesitar siempre muchos goles para ganar. Porque en algún momento puede no hacerlos. Entonces, ahí toma más valor que nunca la imperiosa obligación que tiene el entrenador de acomodar mejor algunas piezas en la zona defensiva para no sufrir tanto.
Defendiendo este Vélez de Heinze es de terror. En las pelotas paradas o incluso marcando en ataque cuando el que tiene la pelota es el Fortín. De hecho, en muchos casos, se nota un equipo “partido” en dos y no un conjunto de 10 jugadores en el que atacan y marcan todos. Vélez juega al palo y palo. Siempre. Sin excepción.
Esta forma de ver los partidos puede no ser un error en el entrenador, pero el elenco de Liniers no cuenta con defensores aptos para este juego. Se necesitan más que nunca zagueros rápidos para cortar los contraataques del rival. Y Vélez tiene abajo a Cubero junto a Laso.
Que Vélez no pierda hace mucho y haya vuelto al triunfo se le debe más que nada a las variantes ofensivas del equipo. Contra Temperley, al ya conocido nivel de Vargas y Mauro, se sumó por momentos Robertone y Ortega. Por ahora, el que brilla por su ausencia es Bouzat.
Este equipo del Fortín tiene variantes en la delantera. En junio, a la necesidad lógica de retener a Mauro y el Monito, se le sumará la obligación de jerarquizar la defensa con jugadores más aptos para esta idea. Eso dependerá de la continuidad de Heinze, al que aún le quedan 4 finales hasta el cierre del torneo y que serán claves en el futuro inmediato del Fortín.
Guido De Bella
guido@somosvelez.com.ar
@guidomdebella