DEL ORGULLO AL ESPANTO

Vélez sigue sin poder ganar en la Superliga Argentina y no muestra cambios en su forma de encarar los partidos.

Cuando finalizó el semestre pasado, nos llenabamos de orgullo y de esperanzas con este plantel y esta idea de juego. El fútbol argentino se puso de pie para aplaudir el buen fútbol que mostraba el equipo de Gabriel Heinze con jugadores que en su mayoría provienen de las inferiores del club. La Copa de la Superliga nos dejó una imagen que hoy no vale nada, pese a haber sido solamente hace tres meses. Porque es simple, lo dicho anteriormente, es subjetivo; y saldrá campeón quien más puntos consiga, no importa como. Hoy parecería que este Vélez entró en un final de ciclo, aunque cueste decirlo o nos apuremos. En lo personal, me encanta como juega este equipo y me fascina Heinze como entrenador, pero de nada sirve si los partidos no se ganan. El presente del Fortín demuestra que sus rivales ya le encontraron y le leyeron todo lo que pudo haber pensado e ideado el Míster desde su llegada en 2018, porque la realidad es que solamente cambiaron los jugadores: el juego, siempre fue el mismo.

El rival de enfrente ya sabe casi todo. Ya sabe que Vélez sale de abajo, que el primer toque será para un central o un lateral, el segundo en visceversa, el tercero a Gastón Giménez que se posicionará como líbero y así. Si lo sabemos de memoria quienes somos hinchas y/o periodistas, ¿cómo no lo va a saber alguien que vive de esto y plantea su juego durante una semana?. Entonces, al cortar con todo este circuito, obligas a que los dos centrales velezanos también hagan de mediocampistas. Ahí, es cuando empieza la nebulosa, sumado a que tenés de mitad de cancha para arriba a cuatro jugadores de los cuales solo usas a dos, porque quienes están en el medio, no participan. Más llamativo es que esos dos jugadores que sí lo hacen, estén invertidos: Agustín Bouzat quien fue la gran figura del Fortín por su desempeño y sus características diagonales, hoy se recuesta sobre la izquierda mientras que Lucas Janson, gran partícipe del primer título de Tigre y que llegó para reemplazar a Matías Vargas, por derecha. Además, en su momento, trajimos a un goleador como Rodrigo Salinas que lamentablemente no pudo encajar en el estilo que propone el DT. Tanto él, como Ramis se fueron. Quedaron Leandro Fernández y ahora Maxi Romero, quienes vinieron para ser ese tipo de delantero que quiere Heinze. Ayer, Romero jugó de lo mismo que Salinas. Vélez no tiene delanteros, parecerían todos volantes que tocan y tocan la pelota sin profundidad y sin confianza de patear al arco., y que llega a dar la sensación de que si alguno se anima a hacer lo que todos esperamos, lo van a sacar de la cancha.

Son muchas las preguntas sin respuestas. Lo único claro es que el presente de Vélez es incierto y que solamente sumó 1 punto de 9 posibles, por lo que ya está a 8 puntos del puntero. Está bien, recién arranca el torneo pero no nos olvidemos que el torneo pasado los puntos perdidos fueron contra los que quedaron arriba nuestro y con dos rivales descendidos. Esperemos que las cosas se reviertan porque sino, este proceso solo servirá para festejar ventas que ayuden al club y no tendrá ningún rédito en las vitrinas.

(Foto: Prensa Vélez)

Ramiro Boz

@ramiroboz