CAMBIO DE REFERENTES

Foto: @velez

Con aciertos y errores, el Mono Vargas se convirtió en el referente del equipo el último año no sólo desde lo futbolístico sino también en cuanto a imagen del equipo y del plantel, su venta deja ese doble espacio para llenar.

Era el momento ideal para venderlo: por las necesidades del club, por su momento personal y porque más allá de ese rol fundamental que tuvo en la última Superliga, es uno de los puestos que mejor puede cubrir Vélez. En lo futbolístico tuvo un gran inicio de torneo que le mereció la convocatoria a la Selección Nacional. No volvió en el mismo nivel pero se recuperó en el reinicio del campeonato en 2019 y el equipo lo notó, cuando Vargas era desequilibrante Vélez era peligroso pero cuando caía en una “laguna” el Fortín no tenía peso ofensivo.

Para reemplazarlo aparece como primera opción Thiago Almada que jugó varios partidos en el lugar de Vargas mientras se recuperaba del esguince sufrido ante Independiente. Si bien a Gabriel Heinze le costó ubicar al Guayo en la posición de extremo, el juvenil demostró que se adapta fácil y que puede cumplir con el sacrificio en la marca que el técnico pide en ese puesto. Otros juveniles como Barreal y Orellano también figuran como alternativas, incluso Barreal se destacó ingresando en esa posición en la serie ante Boca por la Copa de la Superliga.

El rol de “referente” puede ser más difícil de llenar. Vargas llamó la atención mediática por declaraciones extra futbolísticas, con una mente abierta que no es común en el futbolista argentino. También era uno de los que más hablaba (y se fastidiaba) con sus compañeros y con él mismo adentro de la cancha. Estas son características innatas de los jugadores que no se pueden imponer. Lucas Robertone no parece tener esa personalidad; Gastón Giménez, siendo mayor que ellos parece tener un estilo más “docente” o de hermano mayor; la voz de mando adentro de la cancha la tuvo Gianetti quien recuperó su nivel, fue un pilar de la defensa y se hizo capitán y caudillo. La llegada de Fernando Gago y la recuperación de Cubero pueden ayudar a que haya varios referentes en un equipo que ya no es de chicos, pero sí tiene mucha juventud.

El Mono Vargas se convirtió en ídolo; fue goleador y asistente; se peleó con la gente en la derrota ante Real Pilar, reconoció su error y pidió disculpas; generó revuelo por su forma de ser y pensar; fue “marketinero” con sus boinas y picante con las declaraciones tras la traición. Ahora deben surgir nuevos referentes en un equipo que empieza a tener la responsabilidad, y no la ilusión, de pelear arriba.

Alejandro Germino

@alegermino