ASÍ JUEGA EL RIVAL

En la conferencia de prensa previa, Gabriel Heinze destacó que Boca “tiene 24 titulares” por lo que las variantes que puede proponer su entrenador, Gustavo Alfaro, son muchas. Sin embargo, el estilo y la distribución táctica suele ser similar más allá de los nombres.

Como se caracterizan todos los equipos de Alfaro la solidez defensiva es primordial y el poco espacio entre las líneas un recurso para evitar el juego fluido del contrario. Dos líneas de cuatro bien marcadas, juntas y en campo propio es el método que incorporó Boca en la búsqueda de una seguridad que el año pasado no tenía. Es indiferente si los laterales son Buffarini y Más o Weigandt y Fabra, o si en el mediocampo están Pavón, Villa o Almendra. Incluso ha utilizado al delantero que dejó Vélez el año pasado como cuarto volante por la izquierda. La ofensiva se destaca más por el desequilibrio individual que por el juego asociado, con un media punta jugando detrás de un clásico centro delantero. La clave estará en no permitir que estos jugadores cuenten con muchas oportunidades, como sí pasó ante Lanús. Es difícil que un equipo como Boca perdone tanto.

Otro aspecto trascendental del juego será el retroceso de Vélez. El Fortín suele tener la posesión de la pelota y al conjunto de Alfaro no le cuesta ceder el protagonismo para salir rápido de contragolpe, en especial como visitante. El equipo de Heinze puede tener una mínima ventaja en el aspecto físico, dependerá cuántos jugadores repita la visita respecto al partido del jueves por Copa Libertadores. En lo futbolístico, si Almada pasa al centro en el lugar de Robertone, podrá hacer mucho daño con su velocidad y desequilibrio en el mano a mano ante jugadores más lentos, lo mismo que Leandro Fernández ante la dupla central. En caso que sea Galdames quien juegue en el lugar de Robertone, Vélez tendrá mejor circulación y más control en el medio, pero sin esa cuota revulsiva que le da el chico de 18 años.

Todo esto estará enmarcado en un clima especial, por cómo vive el hincha de Vélez los partidos ante este tipo de rival y con la posibilidad de estar alentando desde los cuatro costados. Estará el riesgo de contagiar la ansiedad y el nerviosismo, sumado al temor habitual de las decisiones polémicas del árbitro de turno que ya no sorprenden. Una vez más, el Fortín deberá tener en claro que después de este partido está la revancha y el gol de visitante vale muchísimo en duelos tan cerrados como el que se va a vivir el domingo por la noche.

Alejandro Germino

@alegermino