ASÍ JUEGA EL RIVAL

Vélez vuelve a enfrentar a Lanús y el análisis del rival puede ser distinto al que se hizo en la previa de la última fecha de la Superliga.

Zubeldía sigue buscando la mejor forma de su equipo, más pensando en la próxima temporada que en la actual Copa de la Superliga. Por eso hizo algunas modificaciones en la serie ante Belgrano, en especial en el sistema de juego que planteó para la vuelta ante el conjunto cordobés.

En la victoria fortinera en el Amalfitani por 4 a 0, Lanús jugó con una marcada línea de 5 que le permitía cubrir el ancho de la cancha y evitar las proyecciones de los laterales velezanos. En el partido de vuelta ante Belgrano, el Granate volvió al 4-3-3 que más le gusta a su técnico con Lautaro Acosta y Pablo Martínez como extremos y Sand como única referencia ofensiva. Marcelino Moreno y Guillermo Acosta fueron los interiores en el último partido mientras que Facundo Quignón quedó como único volante central. Belgrano tuvo libertad para manejar la pelota y llegar sin dificultades hasta el área rival, pero no generó mayores situaciones de riesgo por el poco peso ofensivo que tiene el equipo que jugará la próxima temporada en la B Nacional.

La mayor virtud de Lanús en toda la llave ante el Pirata fue aprovechar los errores del rival. En la ida se recuperó rápido del primer gol de Belgrano y marcó cerca del final el segundo tanto de visitante que tan importante son en estos partidos. En la vuelta nuevamente aprovechó la pelota parada para generar riesgo, una de las grandes falencias de la defensa velezana, y manejó la desesperación rival al ponerse 2 a 0 a los cinco minutos del complemento.

La gran duda que queda es saber si Lanús volverá a la línea de 5, como en el Amalfitani y como en el partido de ida, o si mantendrá los cuatro defensores como hizo en el partido de vuelta. El funcionamiento será similar más allá de la disposición táctica: juego rápido por las bandas, una apuesta permanente a la capacidad de Sand de autogenerarse situaciones de riesgo, sumado al buen juego a partir de la pelota parada. El punto débil está en la poca marca que tiene su medio campo y la lentitud de los centrales, algo que se mantiene de lo visto ante Vélez. Heinze y muchos de los jugadores tendrán su primera experiencia en una llave de ida y vuelta por lo que deberán aprender a pensar en los segundos 90 minutos.

Alejandro Germino

@alegermino