AQUELLA NOCHE DE LOS PELOS RUBIOS

Vélez coronó el Clausura 2011 ante Racing Club y con un José Amalfitani a pura fiesta y color

 El Clausura 2011 fue el cierre de una de las mejores temporadas del Fortín a lo largo de su historia. Claramente, la mejor fue la 1994/95 por los logros obtenidos pero la 2010/11 lo fue en lo duro: los números. Aquella temporada fue la que Vélez más puntos sacó debido al recordado subcampeonato y al título, sumado a llegar a una semifinal de Copa Libertadores y al fútbol que desplegaba el equipo de Ricardo Gareca, hicieron que sea un campeonato para el recuerdo. Sin embargo, con el descenso de River y la recordada tapa de Palermo, no tuvo la dimensión que debía tener por parte de los medios y como si fuese poco, seguía lastimando la espina del partido con Peñarol para los fortineros. Además, no hubo una final de torneo ya que Vélez fue campeón una semana antes tras haberle ganado a Huracán por el mediodía y luego con la derrota de Lanús -fiel seguidor en la tabla de posiciones- ante Argentinos, se consagraría a la noche.

 

 

El José Amalfitani estaba repleto de gente y de colorido. La gran cantidad de banderas y los globos plateados y dorados marcando “8+5” demostraban la fiesta que ya había comenzado. Era cuestión de esperar a los jugadores ingresar al campo de juego. El primero fue Ricky Álvarez, lo siguió Barovero y de repente entró un juvenil Iván Bella teñido de rubio platinado, caso que se repetiría entre los más jóvenes y figuras del plantel. “Tito” Canteros -en aquel entonces la joya de la cantera velezana-, Leandro Desábato, Gastón Díaz, Germán Montoya, Augusto Fernández, Maxi Moralez, David Ramírez (goleador del equipo), Juani Sills, Fernando Tobio y con lo poco que le quedaba Santiago Silva, fueron quienes se sumaron a los festejos con el pelo. Tras la entrada de la Comisión Directiva y de los artífices de la octava conquista a nivel nacional, el “Tigre” Gareca y el Turu Flores, llegaría el momento más esperado: Fabián Cubero levantaba junto al Presidente de Iveco y el resto de los jugadores el trofeo del Torneo Néstor Kirchner.

El partido fue lo menos importante, al fin y al cabo, Vélez ya era el campeón. Comenzó ganando La Academia con un tanto de Gabriel Hauche a los 9 minutos. Luego, el Fortín lo dió vuelta con un remate desviado de Víctor Zapata a los 15 y un bonito un gol de Augusto Fernández con dedicatoria a su primer hijo Benjamín, porque además de los festejos del título también era el Día del Padre ese día. Los fuegos artificiales y los gritos de dale campeón, con dedicatorias en el medio para mucha gente e instituciones -porque nos hicieron la vida imposible, no nos olvidemos- fueron el cierre de una temporada fantástica que quedó en el eterno recuerdo de todos los fortineros.

 

 

Ramiro Boz

@ramiroboz