NO SON QUEJAS, ES ILUSIÓN

Hay tantas cosas positivas para remarcar de este equipo y siempre buscamos algo.” Fue una frase de Gabriel Heinze en la conferencia de prensa después del empate ante Boca, cuando surgió el dato que Vélez lleva cinco partidos sin recibir goles, pero también suma tres encuentros sin convertir.

Se sintió tocado el entrenador por el dato negativo que acumula su equipo, en un rubro que siempre pareció estar en el debe en el balance del rendimiento del Fortín desde su llegada. Vélez juega buenos partidos, logra dominar al rival en posesión pero genera poco riesgo en proporción y es menor aún la efectividad a la hora de convertir. Esto hace que el equipo de Heinze esté, en la tabla de posiciones, por debajo de lo que la mayoría cree que debe estar.

Es cierto que los inicios del técnico en Vélez no fueron sencillos: sus pretensiones en los métodos de trabajo; su rechazo a gran parte del periodismo que lo llevan hasta evitar las entrevistas personales; los entrenamientos a puertas cerradas; fueron algunas de las cosas que, antes de iniciar la competición oficial, ya marcaron una distancia entre el entrenador y el público. Los resultados no fueron positivos y el rendimiento, más allá de mostrar una idea clara, también fue malo. Con el tiempo corrigió muchas cosas, mejoró notablemente el nivel del equipo y, además de volver a clasificar a la Copa Sudamericana después de cuatro años, enamoró al hincha que se ilusionó con dar la vuelta “de la mano del Gringo Heinze.

No fue solo en Vélez donde se valorizó el trabajo. El periodismo nacional y, en especial, los rivales tomaron nota del juego del Fortín y así fue que un equipo que gastó decenas de millones de dólares en el mercado de pases jugó a no perder las últimas tres veces que lo enfrentó.

Justamente por todas esas cosas positivas es que se apunta a algo más. Se puede decir que Vélez volvió a estar donde debe estar pero todavía falta para volver a la mejor versión del club. No es sólo la ilusión la que reclama llegar a la cima, es que se ve que es posible. No es quejarse porque falta la frutilla, es saber que falta muy poquito para completar el postre y cada uno desde su lugar sueña con eso. Todo Vélez está orgulloso de estos chicos y tal vez sea eso que genera un ansía desmedida por verlos dar una vuelta antes que irremediablemente partan hacia Europa.

Alejandro Germino

@alegermino