VOLVIÓ A SER THIAGO

El Guayo marcó un golazo que desencadenó en un grito eufórico colgado del alambrado junto a los hinchas.

¿Nos enojamos con él? Sí, no lo vamos a negar. Vélez está por encima de todo y de todos. El solo pensar que la mayor promesa de la institución podía irse, generó malestar porque como socios y/o hinchas cuidamos el patrimonio del club. La novela mediática y los días que pasaban hicieron que ambas partes esten mafistidiosas.

¿Quién es el otro en el ambas partes? Nada más ni nada menos que él. Thiago estaba lejos del nivel que había mostrado en el semestre pasado y jugaba poco. Los partidos continuaban y él, no podía concretar situaciones. Hasta que se las ingenió a pura gambeta y velocidad para generar un penal que luego en conjunto con la atajada de Hoyos, fueron el sello de la victoria en el Monumental. El envión anímico fue fuerte y ante Independiente, le bastó menos de media hora para marcar un golazo que desató el desahogo de las dos partes, sumada con otra. El José Amalfitani se rindió en el trayecto de la pelota tras el latigazo fuera del área que entró en el ángulo del arco de Martín Campaña. Thiago, eufórico, corrió hasta el alambrado y lo trepó, gritando el gol con los hinchas y también, sus compañeros. En un combo de emociones, todos se sacaron la bronca y reconocieron entre bullicio, abrazos y caídas al cesped junto a Nico Domínguez y Braian Cufré, al Guayo que no anotaba de local desde aquel encuentro con la camiseta homenaje a los 50 años del Nacional 1968 en Noviembre del 2018 frente a Rosario Central y lo hizo luego de la renovación de su contrato.

El extremo izquierdo no lo senta tan bien como de enganche o volane ofensivo. Pero hay que tener en cuenta que los dos goles que convirtió en este esta Superliga no fueron jugando en esta posición. Habrá que ver como sigue esto, lo que sí empieza a quedar claro es que Almada tiene gol por varios sectores del campo de juego.

 

Ramiro Boz

@ramiroboz