VOLVIENDO A SER VÉLEZ

VOLVIENDO A SER VÉLEZ

En la fría tarde del sábado, el Fortín recibió al conjunto juninense (ya descendido), con el objetivo de sumar y ratificar el buen nivel de juego mostrado ante Tigre, un par de semanas atrás.

Desde el inicio del encuentro, el equipo de Omar de Felippe tomó el control de las acciones, manejando los tiempos y sosteniendo el dominio en la posesión del balón.

Los primeros ataques profundos tuvieron lugar en los pies de Vargas, quien fue el principal protagonista del armado de juego, junto a Nicolás Delgadillo, movedizo y punzante por ambas bandas, generando desequilibrios constantes para la generación de ataques sostenidos.

Tras la conversión de Pavone y la gran definición de Delgadillo, el Fortín cerró la primera mitad del encuentro con una ventaja merecida, que mostró las diferencias reales entre uno y otro, ratificando grandes niveles individuales y colectivos, ante un conjunto pasivo, con escasas muestras de rebeldía, dentro de su compleja coyuntura.

Durante la segunda etapa, el Fortín castigó de entrada, tras una gran definición de la figura del encuentro: Mariano Pavone. El “Tanque“, lleno de recursos y ante un gran despliegue, ratificó nuevamente su gran nivel, convirtiéndose en el jugador más regular de ésta temporada y pieza fundamental en la cosecha de puntos que permitió una culminación de torneo más tranquilizadora, respecto de la tabla temida.

El equipo de Omar de Felippe, sentó nuevamente las bases del buen nivel en la zona del mediocampo. Desabato y Nico Domínguez volvieron a transformarse en el equilibrio necesario para lograr sostener el orden en todas las líneas, con transiciones certeras que permitieron ocupar de forma correcta los espacios. Zabala, otro de buen nivel, fue la conexión necesaria y el “trabajo sucio” para lograr dicho objetivo. El “uruguayo”, polifuncional y dinámico, tuvo nuevamente la responsabilidad de convertirse en el relevo permanente y socio fundamental en el nacimiento de cada acción ofensiva.

El descuento de Sarmiento, no alteró el diagrama de un partido, que ya parecía sentenciado, desde todo punto de vista.

Mariano Pavone y Maximiliano Romero, decoraron el marcador final, holgado y contundente. Vélez mostró eficacia en los metros finales, más precisamente en los pies de un goleador letal. De zurda o derecha, pivoteando con gran despliegue, de penal o de cabeza, el “Tanque velezano” parece jugar con el manual del centrodelantero a la perfección. El área es su hábitat natural, marcando condiciones y capacidades abismales, ante la interposición rival.

Discreta actuación defensiva, orden en todas las líneas, paciencia con buen control de la posesión del balón y contundencia en los metros finales, fueron algunas de las claves para construir otra gran victoria en el Amalfitani.

Omar de Felippe parece haber encontrado el 11 ideal, casi sobre el ocaso del torneo, aún con relevos interesantes desde el banco, que pueden aportar en cualquier circunstancia o contexto del partido.

Vélez selló su segundo triunfo consecutivo que lo alejó definitivamente de la zona roja de los promedios. Las grandes actuaciones individuales y colectivas, afianzan la idea fundamental de cara al futuro. El semillero inagotable del fortín, parece mostrar su mejor versión en la figura ineludible de Vargas, Delgadillo, Cáseres y Nico Domínguez. La tormenta parece haberse alejado de Liniers y en estas cuestiones rebeldes que posee nuestro futbol, se vislumbra un futuro mucho más promisorio.

El aire fresco que nos permite esta cuestión, no deberá eclipsar la causa final: Vélez debe volver a ser Vélez, lo antes posible…

Martín Asses

tincho@somosvelez.com.ar

Deja un comentario