VOLVER AL POTRERO

VOLVER AL POTRERO

¿Te acordás cuando en el potrero jugabas por el honor de la cuadra? Cuando se escuchaba… “El que hace el gol, gana” y así dejabas el alma en cada pelota aunque no te quedaran piernas ¿Qué otra cosa podía motivarte más que eso? Absolutamente nada.

No importaba llegar con las rodillas rojas de tanto ir al piso, no importaba que la vieja nos retara porque la ropa estaba mugrienta y rota. Lo único que importaba era la tranquilidad que no les habías fallado a tus amigos, que el equipo había dejado el corazón en la cancha y que por ese último gol todos habían hecho el esfuerzo por igual. El premio era gigante: “Una coca de dos litros que te tomabas en un cordón rodeado de tus compañeros, rogando no ser el último…”

Hoy todo cambió mucho, no sé si puedo culpar a los jugadores; ellos hicieron su trabajo lo que nosotros haríamos gratis. Y no está mal que sea así, es lógico. Aunque nuestra pasión no lo entienda es así, debe ser así…

Por eso muchachos no les voy a pedir que jueguen como si fuéramos nosotros, nos les voy a pedir que lloren como lo hacemos nosotros detrás de una derrota, pero si les voy a pedir una sola cosa: prueben a mirarse a los ojos entre ustedes, prueben a agarrarse fuerte antes de salir a la cancha, intenten jugar por el compañero, por ese que comparte con ustedes la habitación. Intenten recordar cómo  se hacía en ese potrero de Mar del Plata, en esa canchita de Bell Ville (donde la pelota empezó a cambiar), en ese “mundialista” de Tres Sargentos. Traten, por una sola vez, volver a ser esos pibes llenos de ilusiones que gambeteaban patadas detrás de un sueño, jueguen como si fuera el último partido que van a jugar en sus vidas y cuando salgan de la cancha, cualquiera sea el resultado, van a recibir la ovación más enorme, van a recibir la ovación de eso pibes que fueron.

Juan Pablo Muzzio

juanpablo@somosvelez.com.ar

@jpmuzzio72