UNA “V” GIGANTE EN EL VIEJO GASÓMETRO

UNA “V” GIGANTE EN EL VIEJO GASÓMETRO

El 29 de diciembre de 1968, hace 49 años, Vélez se consagró campeón por primera vez de la Primera División al vencer por 4 a 2 a Racing Club en Boedo, tras un triangular infartante. El Fortín, con Daniel Willington como abanderado futbolístico, se quedó con el Nacional de esa temporada e inauguró su vitrina

Dicen que la primera vez siempre es especial y así fue para este Vélez que se había quedado en las puertas de poder gritar “dale campeón” con el subcampeonato que obtuvo en 1953 pero que para suerte del mismo pudo sacarse dicha espina 15 veranos más tarde con el Nacional del 68.

Vélez llegaba a la última fecha de ese torneo a tan solo una unidad de los punteros Racing y River que se enfrentaban en el Cilindro con la obligación de ganar para ser campeón una vez más. Sin embargo, por esas cosas del destino y algo de suerte también, igualaron y por primera vez en la historia del fútbol argentino, la AFA tuvo que recurrir a un triangular para definir quién sería el ganador del Nacional del 68.

En esa definición tripartita River, Vélez y Racing llegaron a la final que por obvias razones se definió en cancha neutral, siendo la sede el Viejo Gasómetro de Boedo. La Academia dirigida por Pizutti, que un año antes había ganado la Copa Libertadores y la Intercontinental, fue un rival durísimo para los de Liniers, de todas formas el Fortín estaba destinado a ser campeón por lo que logró ganar el partido por 4 a 2 y dar su primera vuelta olímpica en rodeo ajeno, en lo que fue un premio para el gran Don Pepe Amalfitani.

Vélez fue contundente, eficaz, inteligente y determinante para quedarse con aquel título del 68, que como lo marca su historia, con la pelota bajo la suela, encontró un estilo de juego y no lo negocio durante todo ese campeonato, imponiéndose a sus rivales de turno. Un equipo dirigido por Manuel Giúdice pero que había armado años atrás el histórico y símbolo del fútbol argentino Don Victorio Spinetto; con jugadores destacados como el Turco Wehbe que fue goleador del certámen con 16 tantos, Luis Gallo como baluarte en la defensa, un Carlos Bianchi que hacía sus primeras armas en Primera y sin dudas la figura descollante del habilidoso, estratega y considerado como uno de los mejores “10” de la época, Daniel Willington.

El Fortín de Villa Luro”, hasta ese momento había tenido una historia muy rica desde otros aspectos pero no había podido coronarla con un título, por lo que el Nacional de 1968 significó un antes y un después en la vida de la “V” Azulada. Si bien, como campeón no jugó la Copa Libertadores para no perder dinero, su hazaña en el Viejo Gasómetro quedará marcada para siempre en los libros de la historia de fútbol, porque fue el segundo equipo (detrás de Estudiantes L.P) de los “no considerados” grandes en esa época en salir campeón de la Primera División profesional.

 

Juan Manuel Meza Coronel

jmanuel@somosvelez.com.ar

@MezaJM12