UN OASIS EN TIERRAS AJENAS

UN OASIS EN TIERRAS AJENAS

Sábado por la tarde. Mientras muchos culminaban su almuerzo, El Fortín llegaba a Victoria con la premisa ineludible de sumar de a tres, para alejarse definitivamente de la zona roja en la tabla tan temida.

A diferencia del último encuentro frente a Quilmes, Omar De Felippe optó por el ingreso de Nico Domínguez en lugar del joven Cáseres, un valuarte en los últimos cotejos sobre el sector del mediocampo.

Los primeros 20 minutos resultaron cuesta arriba para el Fortín. Las aproximaciones del conjunto de Sava y la velocidad de Janson sobre el sector izquierdo generaron mucha preocupación sobre el arco de Aguerre, quien se mostró firme durante todo el encuentro.

Promediando la primera mitad, Vélez mostró su mejor cara en los pies de Vargas y Delgadillo, quien agregó una pausa determinante a su hábito característico de juego, comúnmente dinámico pero poco efectivo en la culminación de los ataques.

El “Monito“, preciso y movedizo, mostraba el camino tras un buen remate contenido por Javi García.

Vélez se acercaba el gol y basaba esta cuestión en los pies de Zabala, Desabato y Nico Domínguez, la gran figura del encuentro, aportando equilibrio, movilidad y generación constante de juego. Ese tándem en la zona del mediocampo fueron las piezas claves para la apertura del marcador, junto a la aparición determinante de Nicolás Delgadillo, quien supo combinar a la perfección tres elementos claves: velocidad, pausa y precisión.

Luego de la ventaja, el Fortín manejó con criterio los tiempos del encuentro. Mucho más ambicioso y con signos concretos de inteligencia, supo sacar provecho de las vulnerabilidades rivales, que se fueron intensificando a lo largo de la tarde. Conectó eficientemente sus líneas (que se mostraron más compactas que en versiones antecesoras) y ocupó de forma efectiva los espacios que fue generando la zona media y defensiva del “team” de Sava.

En la segunda mitad, Vélez logró justificar la ventaja que había obtenido en el marcador. Durante el amanecer de dicho periodo, un nuevo desborde de Delgadillo sobre el sector izquierdo, sumado al oportuno aporte ofensivo de Vargas, generaron el quiebre definitivo.

Las diferencias notorias entre ambos conjuntos se vieron acentuadas tras los tantos fortineros.

Lo sobria actuación de Fabián Cubero sobre el lateral derecho, la seguridad de Alan Aguerre y el equilibrio de la zaga central junto a la zona media, le permitieron al conjunto de Omar De Felippe, la posibilidad de encontrar esa tranquilidad necesaria para sobrellevar la victoria sin grandes sobresaltos, más allá de las escasas aproximaciones de relativo peligro de un Tigre urgido, ante la necesidad imperiosa del descuento.

Finalmente, la frutilla del postre se hizo presente sobre el ocaso del juego. Asistencia del debutante Toni, para la gran definición de Pavone, quien selló El 3 a 0 final. El “Tanque”, a pesar de algunas imprecisiones poco habituales en la definición, aportó sacrificio y movilidad, obligando constantemente a una línea central inconexa y errónea, que facilitó claramente las ventajas sobre el tanteador.

Tal vez, la mejor versión del conjunto de Omar De Felippe, quien parece haber encontrado las piezas adecuadas para el engranaje que pretende de cara al corto y mediano plazo.

Vélez justificó su sólida victoria basado en algunos aspectos fundamentales: orden defensivo, movilidad para la ocupación certera de los espacios, conexión efectiva entre sus líneas y contundencia en los metros finales. Tigre, fue la antítesis justa y necesaria para justificar la ventaja final en el marcador.

La aparición de algunos juveniles de grandes características técnicas ilusiona al hincha del Fortín, en ésta coyuntura deportiva compleja.

La velocidad de Delgadillo, la determinación de Cáseres, el talento de Vargas y Nicolas Domínguez, parecen formar parte del Vélez que aspiramos ver de cara al futuro.

Pero aún con los pies sobre la tierra, la gran victoria del Fortín en tierras ajenas, nos regala una bocanada de aire más aliviadora. La caricia a un alma castigada que convivió los últimos tiempos con la angustia y la desidia. Las lágrimas en los ojos de cada hincha, que refleja un rasgo emotivo en el descargo inminente de la mochila más pesada, aquella que supimos llevar con gran hidalguia. Un terreno pantanoso que muchos desconocíamos y en el que habremos aprendido finalmente a caminar. Subsistencia, volver a ser Vélez. De eso se trata…

Martín Asses

tincho@somoscelez.com.ar

 

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