UN HOLA Y UN CHAU

En la semana nos encontramos con la noticia que Joaquín Laso se fue de Vélez. Esto me hizo dudar entre hacer o no el repaso de su semestre pero como fue parte importante del plantel no era posible pasar por alto un jugador clave en el equipo del Gringo Heinze.

Llegó desde Argentinos Juniors, tuvo un buen paso fugaz en el que se ganó el cariño del hincha fortinero y así como llegó se subirá a un avión con destino a México. Al margen quedarán las apreciaciones que se puedan hacer sobre el modo en que se fue y la responsabilidad tanto suya como de la dirigencia en no demostrar el interés que su continuidad merecía.

Llegó con la chapa de «conocedor del DT» y eso nos generó en principio cierta desconfianza. Muchos lo vimos como un paquete que el Míster traía consigo para poder tener un kapanga en el vestuario que sea de su riñón. Pero el paso del tiempo demostró lo contrario fue «kapanga» en el vestuario pero porque lo mereció, porque se lo ganó y porque sus compañeros le dieron el lugar merecido.

Llegó a vestir alrededor de su brazo la cinta de capitán y nadie pudo discutirlo. Su rendimiento, sin dudas, fue muy parejo a lo largo de la temporada y teniendo una Superliga aceptable, terminó destacando en la serie ante los de la ribera en un puesto al que no nos tenía acostumbrados.

Un jugador simple tanto dentro como fuera de la cancha -en sus declaraciones a la prensa siempre se manifestó sin el cassette puesto- nos deslumbró saliendo de gran manera y pasando la pelota de una área a la otra sin que sea un mero pelotazo sino un pase al compañero y sin ningún tipo de reparo nunca dudo en reventarla y colgarla en la tribuna.

Su parate por lesión hizo que pierda el puesto en manos de la dupla GiannettiAbram y supo acompañar desde su lugar en el banco al equipo cuando lo necesitó y tuvo que ingresar.

A lo largo de la Superliga jugó 24 partidos, sin convertir goles. Fue parte del pésimo partido que jugó Vélez por la Copa Argentina ante Real Pilar y, como ya dije antes, fue parte clave de la defensa en la llave en que nos robaron, nos expulsaron de la Copa Superliga.

Si Espinoza le hubiera cobrado el penal otra hubiera sido la historia y seguramente hubiésemos festejado en Córdoba hace unos días. La mala leche del árbitro  y la impericia de nuestro ataque hicieron que nos quedemos con las manos vacías y de ese modo se acabe la trayectoria fortinera de un defensor que llegó mirado de reojo y se fue aplaudido por los hinchas.

 

Maxi Eze Pardo

@MaxVelez_

Foto: Vélez