UN GRITO DE CORAZÓN: VOLVER A FESTEJAR CONTRA EL MISMO RIVAL

UN GRITO DE CORAZÓN: VOLVER A FESTEJAR CONTRA EL MISMO RIVAL

Hace muchos años que los partidos de Vélez contra Huracán tienen un gusto especial. Los hinchas más grandes tendrán el amargo recuerdo del campeonato de 1971, en el que se escapó el título en la última fecha. Los más jóvenes, aquella emotiva jornada de sol, granizo y título en el 2009.

En el 2011 otra gran alegría se vivió al visitar el Tomás A. Ducó. El equipo que comandaba Ricardo Gareca se enfrentaba a Huracán por la fecha 18 del torneo Clausura. El Fortín era líder, un punto por encima de Lanús pero arrastraba el duro golpe de haber quedado afuera de la Copa Libertadores en la recordada semi final contra Peñarol.

Barovero; Tobio, Domínguez, Ortíz, Papa; Augusto Fernández, Razzotti, Zapata, Ricky Álvarez; J.M. Martínez, Silva fueron los elegidos por el Tigre para ingresar a un estadio vacío, ya que pesaba sobre los locales una sanción por incidentes en la fecha previa. El dolor de la Copa, jugar cuatro horas antes que el rival directo, la ausencia del público, fueron condimentos que impidieron que Vélez muestre su mejor nivel.

 

 

El partido arrancó trabado, con muchas imprecisiones y pocas situaciones de gol. Poco pasó en un primer tiempo en el que el puntero no pudo demostrar la diferencia que había con un equipo que peleaba la permanencia. En la segunda etapa Vélez mejoró progresivamente y pudo abrir el marcador a través de la pelota parada: córner al segundo palo, mala salida de Monzón y un gran desmarque del uruguayo Silva para empujar la pelota al arco vacío. Con la ventaja el Fortín pudo controlar con más comodidad a un rival que se desesperaba y sobre el final una corrida de Ricky Álvarez fue detenida con infracción dentro del área. David Rámirez, ingresado en el segundo tiempo definió con tranquilidad y liquidó el partido.

La victoria permitía ilusionar a todo el pueblo velezano con una nueva vuelta olímpica una semana más tarde, pero el triunfo de Argentinos Juniors sobre Lanús convocó anticipadamente a la gente para festejar en el Amalfitani ese mismo día. La segunda vuelta olímpica de la mano del Tigre Gareca y la mejor forma de dejar atrás uno de los mayores dolores de los últimos años.

Este lunes se presenta una nueva posibilidad de dejar atrás un momento amargo como el que se está viviendo actualmente con el promedio, ante el mismo rival y en el mismo escenario. Un triunfo no significará un título, pero puede ser el punto de partida de para cumplir el objetivo.

 

 

Alejandro Germino

ale@somosvelez.com.ar

@alegermino