UN BIEN DE FAMILIA

UN BIEN DE FAMILIA 

Para Quique que me enseño a amar estos colores

Esta es una historia de casi 100 años de hinchas de Vélez.

Allá por 1918, María y Fefé decidieron comprar un lote en Villa Luro donde construir la casa e instalar la carpintería.El terreno estaba ubicado en Ulrico Schmidl 5350. Sí, precisamente la manzana contigua donde pocos años después se comenzaría a construir el Fortín de Villa Luro.

Ellos se mudaron desde Flores, ya que la familia estaba en franca expansión. A Rosa se le había sumado Enrique y pronto vendrían Concepción y Rafael. La idea de formar una familia grande y de poder combinar la casa con el taller de Fefé fueron los motivos firmes con los que María lo convenció.

Los niños comenzaron a criarse en este hermoso barrio en el cual sobraba lugar. El pequeño Enrique, protagonista de esta historia, era demasiado inquieto como para tenerlo dentro de la casa.

El avance de la década del 20 trajo la construcción de la cancha de ese nuevo club que revolucionó el barrio y fue allí donde Enrique encontró cierta tranquilidad, ya que se la pasaba ahí dentro conversando con todos. Apenas cumplió los 8 años sintió que su vida tomaba otro cariz: se inauguraba la cancha y él iba a estar ahí, en ese épico momento.

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Gracias a la incansable charla con sus padres logró el permiso y estuvo en la fiesta inaugural vendiendo cigarrillos en la tribuna. De esta forma, Enrique comenzó a pasar sus días y a crecer junto a ese incipiente club que tanto lo representaba.

Con el correr de los años, Enrique se enemistó varias veces con Vélez, pero el enojo era efímero. No pasaba ni una semana de esa manera, ya que la próxima fecha él se encontraba nuevamente acompañándolo. Llegó el descenso y la mudanza de ambos. Por un lado el viejo Fortín, que se iba para el Maldonado. Por el otro Enrique, que se casaba y se iba a vivir a Ramos Mejía. Las nuevas obligaciones y la distancia (en ese entonces no era como ahora) hicieron que un poco se alejaran pero el amor continuaba intacto.

Para la década del 60 Enrique volvió a su barrio. Villa Luro lo cobijó y él decidió instalarse para siempre en Schmidl, entre Basualdo y Araujo. Ahora más cerca volvió a frecuentar el nuevo estadio, ya ubicado en Liniers. El 29 de diciembre de 1968 lo encontró festejando por primera vez ese título que se había hecho tan esquivo durante mucho tiempo. Apenas 5 años después nació su primer nieto, al que a falta de hijos varones, había decidido transmitirle su amor por esa V que llevaba marcada a fuego en la piel.

Así transitó la década del 70 y la del 80, inculcándole que el amor por el club estaba por encima de cualquier interés personal. Le enseñó que, tal como había aprendido viendo a Don Pepe Amalfitani, a Vélez se le daba todo y no se le pedía nada.

Tanto amor tenía que tener un premio. Así fue que llegó el bendito 1993 donde por fin pudo abrazarse a su nieto y gritar campeón. Ese regalo vino con un plus inimaginable para el pequeño Enrique que vendía cigarrillos en la tribuna del viejo Fortín: Vélez campeón de América y del mundo.

Ya había cumplido los 80 cuando, una semana después de la despedida de Bianchi, decidió partir. La tarea estaba cumplida por partida doble: ese humilde Fortín ya era gigante y la continuidad de ese amor estaba asegurada en sus tres nietos.

Dicho y hecho, el amor por los colores había prendido muy fuerte…

Esta historia es real como muchas de las historias de familia que podés encontrar habitualmente en Vélez. Esta es mi historia y la de mi familia. Tal vez así se pueda comprender por qué miro al cielo en cada título. Es casi una obligación compartirlo con los que alientan esta camiseta desde allá arriba. Tal vez así se pueda entender por qué me duele tanto este presente.

Porque esto es Vélez, una sucesión infinita de historias parecidas a esta y es por eso que ninguno de nosotros va a dejar que el club esté de rodillas.

Juan Pablo Muzzio

juanpablo@somosvelez.com.ar

@jpmuzzio72

2 thoughts on “UN BIEN DE FAMILIA

  1. Emocionante vivencia esta y la de muchos hinchas de velez …..yo naci y me crie en Emilio Castro y Escalada cerca del lugar donde esaba el estadio …no alcance a conocerlo soy de 1947 pero mis mayores mi viejo abuelo me comentaban de ese estadio …..conoci a Don Pepe ..lo veía todos los días en el Club inclusive recuerdo los retos por alguna travesura que hacíamos y un gran intendente como el Sr. Pelaez .El recuerdo para esos grandes dirigentes que acompañaron a don Pepe……a realizar como decimos hoy EL PRIMERO EN SER UN GRAN CLUB

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