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UN RECUERDO IMBORRABLE

UN RECUERDO IMBORRABLE 

Hoy se cumplen seis años de la obtención del Torneo Inicial 2012.

Todos los campeonatos que ganó Ricardo Gareca en Vélez tienen un gusto distinto, ya sea por su principio, su etapa media o su final. En este caso, el Torneo Inicial 2012 fue algo completo. Lleno de recuerdos, memorias y anécdotas, que podremos contar con una sonrisa por la alegría de haber hecho historia.

Recuerdo muchas las palabras de mi viejo, si, seis años atrás. “Este va a ser un torneo de transición, no te ilusiones porque a Vélez se le fue medio equipo”, me decía previo al choque con Argentinos Juniors por la Fecha 1, que como si fuese poco, también me acuerdo que habían pintado la cancha tal cual como la conocemos hoy. Y claro, si a Vélez se le habían ido Barovero, Ortiz, Augusto Fernández, el Burrito Martinez, Santiago Silva, Guillermo Franco, entre otros. Sin embargo, el primer partido el Fortín superó con un 3 a 0 contundente al Bicho de La Paternal con un doblete de Seba Domínguez y un gol de Lucas Pratto, quien iba dando señales ya.

Show de bombos luminosos contra Independiente en Avellaneda tras un empate (previamente suspendido) y derrota ante Lanús como local. No esperábamos otra cosa igual, por lo mencionado antes. El campeonato siguió y Vélez venció a San Martín de San Juan, Belgrano, River, San Lorenzo y empató ante Estudiantes logrando un puntaje muy bueno pese al plantel de transición. En la Fecha 9 y 10, se llevó una sorpresa siendo derrotado como local ante Colón por 4 a 2 y ante Newell’s en Rosario por 1 a 0, lo que hizo que Sebastián Sosa pase a ser el nuevo arquero titular ante las flojas respuestas de Germán Montoya. Con el uruguayo en el arco, posiblemente, empezaría a encaminarse la hazaña, sumado al gol agónico de Cabral ante Tigre en Victoria.

Frente a Racing, Fabián Cubero fue homenajeado y hubo un espectáculo en el José Amalfitani al superar a Pedro Larraquy y convertirse en el jugador con más presencias con la camiseta de Vélez en la historia. Luego, goleada 5 a 1 a Arsenal en Sarandí. El Fortín del Tigre Gareca ya era imbatible y se posicionaba puntero peleando el campeonato ante Lanús y Newell’s. Sin embargo, en la Fecha 16 tras la derrota ante Boca en el Amalfitani con gol de Santiago Silva pasaría a estar segundo, lo cual bajaba las expectativas de campeonar.

Nada de esto pasó. Vélez visitó Floresta y en un partido para el recuerdo, le ganó a All Boys por 2 a 0 sobre el final. El abrazo agónico de Gareca y el Turu Flores en el piso quedará por siempre en la memoria colectiva fortinera. El Fortín iba a ser campeón, una vez más. El 02/12/2012, con un José Amalfitani explotado como nunca se hubiese visto rodeado de colores italianos y blanquiazules por sectores y 42°C de sensación térmica, Vélez se coronó campeón venciendo 2 a 0 a Unión de Santa Fé con un doblete del Chucky Ferreyra, logrando su título número 14. Finalmente, le ganó a 3 a 0 a Atlético Rafaela como visitante, donde toda la gente de La Crema recibió y despidió con aplausos al plantel campeón del fútbol argentino.

Quedará para el recuerdo aquel plantel, repleto de figuras y de jóvenes. Aquella delantera que tantos goles y festejos le dió a Vélez ya no era Moralez, Martínez y Silva. Era Insúa, Pratto y Ferreyra, quien resultó goleador del campeonato. El fútbol del Pocho y la garra del Oso, los convirtieron no solo en campeones, sino, en ídolos y grandes jugadores que quedarán en la historia grande del Fortín. El gran desempeño de Iván Bella, Alejandro Cabral, Fernando Tobio, Lucas Romero y Pancho Cerro también serán recordados por siempre. Ni hablar de la defensa histórica de aquel DT como eran Cubero, Seba y Papa

Gracias campeones, el recuerdo es imborrable.

Transición las pelotas, dale campeón!

 

Ramiro Boz

@ramiroboz

FORTINEROS SELECCIONADOS: NICOLÁS OTAMENDI

FORTINEROS SELECCIONADOS: NICOLÁS OTAMENTDI.

Nico Otamendi nunca la tuvo fácil ni en Vélez ni en la Selección. En el 2008 cuando se analizaba la continuidad de los diferentes jugadores en el Club existió la posibilidad de dejar libre al hoy crack del Manchester City y el conjunto nacional. Pero por esos guiños del destino la monedad se inclinó por un Nicolás Otamendi que vistiera la V Azulada y debutó en la primera del Fortín en el año 2008 de la mano de Hugo Tocalli en el año 2008 ante Rosario Central por la fecha 14 del Clausura 2008 reemplazando al Fofi Pellerano, unos minutos mas ante Arsenal en el torneo Apertura por la fecha 10 y no tuvo más participaciones en la primera división hasta que nuevamente el destino le guiñaba un ojo y una lesión del chileno Waldo Ponce en la segunda fecha, una convocatoria de Tobio al Sub 20  y una expulsión de Torsiglieri en la reserva obligaron al Tigre Gareca a utilizarlo en aquella primera victoria de su equipo en Victoria ante Tigre por 2 a 1. Ese día comenzó su meteórica carrera hacia la notoriedad y el fútbol internacional. En poco mas de dos años con la camiseta de Vélez disputó 54 partidos y le convirtió un gol a Arsenal.  Después lo que todos conocemos: Porto, Valencia, un paso fugaz por Atlético Mineiro a préstamo y su gran presente en el Manchester City donde es pieza clave del plantel de Pep Guardiola quien no duda en bañarlo en elogios y reconocer su gran labor y aporte en la obtención de la Premier League de esta última temporada.

Apenas 38 partidos en primera división le valieron el pase al mundial de Sudáfrica y una avalancha de reconocimientos. Eran días de un Maradona elogiador de Otamendi, «cuando escuché lo que dijo Diego de mí me quedé sin aliento, es fuerte oírlo del más grande de todos los tiempos. Tendré que seguir peleando para agigantar sus palabras». Nadie sospechaba lo que vino después. 

“Todo me está pasando demasiado rápido”, declaraba Nico en los medios. Un debut promisorio por las eliminatorias ante Ecuador en Quito, un partido atípico en Rosario ante Brasil donde el Fortín aportó 3 de los 4 defensores siendo Heinze (actual fortinero) el único “foráneo” en esa defensa, clasificación al mundial con suspenso y clasificación.

Maradona paseaba su tipica frase “fulano más diez” por todos lados hasta que en un momento incluía a Otamendi en la nomina de esos que eran los acompañados por el resto de sus compañeros de plantel.  Una buena primera fase y sin sobresaltos para el equipo nacional y en los octavos se jugaba ante Méjico.

“Nico Otamendi fue la figura de la cancha” dijo Diego Maradona post partido ante Méjico.

Después ese ensueño que se vivía en Alemania se transformó en pesadilla “Otamendi perdió la marca en el primer gol” sentenció el DT de la selección cuando no encontraba respuestas a la estrepitosa caída ante Alemania por los cuartos de final como si no haber podido hacer frente al 1-2 propuesto por los alemanes a espaldas de Maxi Rodríguez fueran pura y exclusiva responsabilidad del zaguero devenido en lateral derecho y eso haya derivado en la pésima actuación de un equipo que no tuvo respuestas ni ideas a la hora de resistir y atacar. Inexplicable puñalada cuando en momentos anteriores lo había definido como un nuevo Perfumo: “Nicolás es el mejor defensor que vi en mucho tiempo. Tiene las características de Perfumo cuando se estaba retirando. Habla, ordena… Tiene un aplomo impropio de su edad. Lo de Otamendi es increíble”

Eliminada Argentina la crítica voraz de una prensa destructiva y fagocitadora de buenos jugadores que tenemos criticó duramente y hasta al hartazgo al defensor velezano quien poco a poco vio como sus chances decaían de cara al siguiente mundial. Algunos partidos por Eliminatorias, un puñado de amistosos y una puerta que se cerró sin más.

“Debuté en un mundial y lo hice de la mejor manera. Me sentí cómodo y no tuve quizás el partido que esperaba ante Alemania, pero siempre confié en mis posibilidades” eran sus palabras ante la prensa, esa que tanto lo criticaba pero que si era de su necesidad lo buscaba cuando las piezas de la defensa nacional no funcionaban.

Debutó en una Copa del Mundo con 21 años y se quedó fuera de otra a los 25 siendo mejor futbolista, emigrando a Brasil intentando que los ojos de Sabella se posaran en él una vez más para poder jugar el mundial de 2014, un mundial que muchos hinchas de Vélez pensamos que con Otamendi en la defensa podría haber sido otra la historia pero nunca se sabra, los “que hubiera pasado si” son consuelos para los cobardes. Sin ser tenido en cuenta para vestir la albiceleste huyó, maduró, lo dejó todo atrás y buscó recomponerse para ser observado nuevamente.

Quien pareció entenderlo fue  el Tata Martino quien le devolvió esa alegría que genera defender la camiseta de tu país aunque sea en un amistoso en Hong Kong, sí, pero para regresar a la esfera de los que son mirados para disputar el siguiente mundial.

“Defender la remera de Argentina es tocar el cielo con las manos”, dijo en 2010, siendo un debutante. Luego, D10S lo expulsó del paraíso y hoy le toca volver a sentir la sensación de posar sus manos nuevamente en el cielo.

El presente lo tiene como figura del Manchester City completamente diferente a lo que vimos por Liniers es un defensor goleador, que sale de su campo para ser el encargado de iniciar los ataques de su equipo y ubicado entre los mejores 20 pasadores de la Premier League. Su DT Pep Guardiola, el creador del mejor equipo de la historia del fútbol, no duda en decir  “Siempre está peleando. Es el competidor más grande que vi en mi vida. Es muy importante para el equipo. Sin él, lo que logramos no hubiera sido posible” o destacando que “Es un tipo que inclusive con dolor, con problemas en el tobillo, la rodilla, la espalda, siempre lucha. Es uno de los competidores más grandes que vi en mi vida. No me imagino cómo sería hoy nuestra situación sin él. Hubiera sido imposible”. 

Su excelente rendimiento, el constante aprendizaje y su reposición ante las adversidades que le presentó su sendero por la Selección Nacional hicieron que los tres técnicos que sucedieron a Sabella en estos 4 años se decidieran siempre por incluirlo entre sus 11. La máxima expresión de amor por la camiseta nacional se vio cuando jugó con su brazo fracturado aun siendo un simple amistoso en una gira que en nada definía su continuidad en el equipo porque todos sabemos que hoy por hoy Nicolás Otamendi, nuestro Ota, es una de las piezas clave en el equipo que intentará una vez más colocar al país en lo mas alto del fútbol mundial.

Maxi Eze Pardo

maxi@somosvelez.com.ar

@MaxVelez_

67 AÑOS DE AQUEL RUGIDO INICIAL

67 AÑOS DE AQUEL RUGIDO INICIAL
Esta es la historia de una leyenda, una de esas tradiciones orales que los fortineros recibimos como herencia. Esta es una historia que hoy 9 de mayo cumple 67 años.
En toda leyenda hay un héroe y hay villanos. El muchacho en cuestión contaba con 32 años, un buzo negro y un bigote frondoso. Se llamaba Miguel Rugilo y era arquero de Vélez Sarsfield
El 9 de mayo de 1951 se jugó un amistoso en el mítico Estadio de Wembley donde se enfrentaron las selecciones inglesa con la argentina y ese fue el día que  Rugilo eligió para meterse en la rica historia del fútbol argentino, ese fue el día que nació la Leyenda del León de Wembley.
Tan descomunal fue su actuación que quedó en la historia a pesar que fue derrota para la selección argentina. Esos noventa minutos se hicieron imborrables y  bastaron para que se convirtiera en un héroe popular.
Ese día la albiceleste formó: Rugilo; Juan Carlos Colman, Juan Manuel Filgueiras; Norberto Yácono, Ubaldo Faina y Natalio Pescia; Mario Boyé, Norberto Méndez, Rubén Bravo, Angel Labruna y Félix Loustau. Inglaterra también presentaba su mejor versión con la sola ausencia, por lesión, de un tal Stanley Matthews quien unos años después fue el primer ganador del Balón de Oro.
Las declaraciones del mismo arquero dan cuenta de su faena: “Apenas empezó el partido realicé una buena atajada. Eso me dio confianza, me agrandé. Ellos sacaron, avanzaron, nunca me olvido, le cortaron la pelota al insider derecho y el tipo me pateó como venía. Fue un tiro fuerte, arriba, en un ángulo. Por suerte pude descolgarla
La potencia de Inglaterra sumado el ahogo de los argentinos permitió que los europeos empataran y ya sobre el final consiguieran la ventaja. Pero la epopeya del arquero quedó registrada en el relato del famoso Luis Elías Sojit quien ante a cada ataque inglés gritaba  “Atajó Rugilo, una vez más Rugilo” y así fue que en su relato lo bautizo para siempre  “Otra vez Rugilo, otra vez Rugilo. Heroico el arquero. Argentina mantiene la diferencia y el caballero Rugilo es un león en Wembley”.
En la despedida, la ovación para Rugilo fue ensordecedora y dio inicio a esta leyenda que aún nos acompaña, a esta historia que muchos Fortineros aprendimos bien de pibes como si fuera un cuento introductorio en la liturgia velezana.
Juan Pablo Muzzio
@jpmuzzio72

UNA HISTORIA QUE CRECE CON EL TIEMPO

UNA HISTORIA QUE CRECE CON EL TIEMPO

Es cierto que no se puede vivir del recuerdo, pero también es cierto que hay hechos que no serán olvidados jamás y que el paso del tiempo los hace más grandes.
Hay un pequeño grupo de equipos que tienen la suerte de recordar una final Intercontinental (o mundial de clubes) y menos son los que los que tienen un grato recuerdo de ese partido. Quienes somos parte de Vélez Sarsfield tenemos esa suerte, rememorar ese 1° de diciembre de 1994 y sentir escalofríos, emoción, orgullo. Y más aún cuando algún protagonista de ese partido hace referencia a lo vivido en aquella noche japonesa en la que un grupo de once Hombres muy poco conocidos a nivel mundial doblegaron a las leyendas vivientes del multi poderoso y multi campeón Milan.
Cuánto más grande es el orgullo si quien recuerda esa jornada es el propio entrenador italiano, Fabio Capello. En una reciente entrevista realizada por TuttoSport en la cual repasan todos los títulos obtenidos por el técnico (entre los que están el tricampeonato italiano del ’91 al ’94 y por supuesto la Champions League de 1994), Capello también tuvo un momento para un recuerdo doloroso, al que catalogó como “su mayor arrepentimiento” y fue “La derrota en la Copa Intercontinental de 1994 en Tokio, contra los argentinos de Vélez.”
Estas declaraciones se suman a las realizadas por Costacurta, central en aquella final, años atrás en las que recordaba el encuentro entre Milan y el Fortín como “la mayor decepción de su carrera.” Para poner en contexto, Costacurta fue parte de la selección italiana que perdió la final del mundial de 1994.
Somos un puñado los que podemos contar una historia como la ocurrida en Tokio. No es algo que ocurra habitualmente. Por eso no podemos dejar de recordar y celebrar lo que vivimos esa madrugada. Y mucho menos, podemos dejar de sentir orgullo e inflar el pecho cuando son los rivales quienes nos recuerdan.

Alejandro Germino

@alegermino

ale@somosvelez.com.ar

PERDURA EN LA MEMORIA

PERDURA EN LA MEMORIA

29 de diciembre de 1968. Fuimos felices y gritamos campeón por primera vez. Imagínense que yo, que tengo 23 años, ni siquiera estaba en los planes de mis papás. ¡Mi papá tenía apenas 11 meses y ni mamá ni siquiera había nacido!, pero aún conservo la suerte de tener una generación más en mi familia… tengo a mi abuelo, de 80 años, fanático de Vélez, que hizo que mi papá sea de Vélez, y que mi papá, gracias a Dios, siga con la herencia de los colores…

Es hermoso escuchar a nuestros abuelos, y más si te hablan de tu equipo. Conocer y escuchar anécdotas de cuando ellos iban a la cancha, darte cuenta a través de sus relatos cómo cambió el fútbol… y a la vez es sorprendente preguntarle sobre un hecho que ocurrió hace ya 49 años y que te describa los momentos con lujo de detalle… luego de hablar con mi abuelo de aquel campeonato de 1968 en el que nos coronamos campeones, puedo dar fe de que la mente es asombrosa y que guarda los más lindos recuerdos que la persona vivió.

“Antes iba a todos lados. De visitante, de local, los días de semana también… todos los partidos. Íbamos con los micros, en colectivo o en auto, según…”, comienza a contarme mi abuelo Vicente quien, al llegar el domingo, destinaba su día pura y exclusivamente a su club. “Iba a la cancha con mi cuñado y dos amigos del barrio. Nos íbamos a las 11 de la mañana, nos ubicábamos en el último escalón, que es donde está la platea sur ahora, y nos veíamos la tercera, la reserva y la primera, los tres partidos. Llegaba a mi casa recién a la tarde”,  expresa entre risas.

“Del campeonato del 68 me acuerdo todo, fue la primera vez que salimos campeones, yo tenía 31 años”, prosigue. “Vos veías el equipo y por más que capaz ibas perdiendo el partido, sabías que Vélez iba a ganar”, cuenta convencido.

Muchas veces hablé con mi abuelo de nuestro amado Vélez Sarsfield y se quién es el jugador que idolatra y del cual, a pesar del paso de los años, sigue hablando maravillas. Sin embargo, quise solamente decirle su nombre para ver cuál era su reacción. Con tan solo decir “Pichino Carone”, le empiezan a brillar los ojos…

“Parecía de otro planeta”, atina a decirme. Y, entre risas, da comienzo a contar anécdotas de su gran ídolo. “Yo me acuerdo de un partido con River… iba y le tocaba la cola a Amadeo Carrizo, lo hacía poner nervioso. Al arquero de Argentinos Juniors le hacía lo mismo, y encima eran compadres, y cada vez que jugaban se decían cosas y yo escuchaba porque a veces iba al lado del alambrado, y le decía de todo, le decía ‘anda que tu mujer está con otro’, lo ponía nervioso, no hubo un partido que no le hizo un gol”.

Considero que está de más mencionar al gran cordobés Willington, pilar fundamental de este Vélez. “Era un loco, un jugadorazo”, sostiene. “Una vez, no me acuerdo con quién jugábamos pero era un partido en el Amalfitani, relata Vicente, haciendo memoria para contar de la mejor manera posible el suceso, íbamos 0-0 y terminó el primer tiempo. Carone se había perdido dos goles, y en esa época terminaba el primer tiempo e íbamos hasta los vestuarios… vimos que Willington le pegó una trompada en el pecho a Pichino porque se había perdido los goles, ¡casi más lo mata! Y después Vélez ganó, hizo uno o dos goles Carone… pero casi no sale a jugar el segundo tiempo, casi lo mata de la trompada que le pegó”. ¡Menos mal que hoy en día podemos reírnos al escuchar esta historia y todo quedó como una anécdota! “Era un loco, era complicado, pero fue un grande”, expresó.

Vélez se coronó campeón por primera vez en su historia en Boedo luego de jugar un triangular con Racing y River. El Fortín y el Millonario quedaron igualados pero el campeón fue Vélez por mejor diferencia de gol. Omar Wehbe fue el goleador del campeonato, con 13 tantos.

Si bien es un recuerdo que cada vez queda más lejano, perduran las anécdotas y las historias que cada hincha tiene de aquel año tan importante vivido en el club. A pesar de que hoy se cumplan 49 años de ese día, como dije antes, la mente es maravillosa, y estoy segura que, al igual que mi abuelo, todo hincha que tuvo la suerte de vivir ese campeonato, guarda en lo más profundo de su ser y su corazón, este primer grito de campeón.

Aylén Nicolini

aylen@somosvelez.com.ar

@AylenNicolini

UNA “V” GIGANTE EN EL VIEJO GASÓMETRO

UNA “V” GIGANTE EN EL VIEJO GASÓMETRO

El 29 de diciembre de 1968, hace 49 años, Vélez se consagró campeón por primera vez de la Primera División al vencer por 4 a 2 a Racing Club en Boedo, tras un triangular infartante. El Fortín, con Daniel Willington como abanderado futbolístico, se quedó con el Nacional de esa temporada e inauguró su vitrina

Dicen que la primera vez siempre es especial y así fue para este Vélez que se había quedado en las puertas de poder gritar “dale campeón” con el subcampeonato que obtuvo en 1953 pero que para suerte del mismo pudo sacarse dicha espina 15 veranos más tarde con el Nacional del 68.

Vélez llegaba a la última fecha de ese torneo a tan solo una unidad de los punteros Racing y River que se enfrentaban en el Cilindro con la obligación de ganar para ser campeón una vez más. Sin embargo, por esas cosas del destino y algo de suerte también, igualaron y por primera vez en la historia del fútbol argentino, la AFA tuvo que recurrir a un triangular para definir quién sería el ganador del Nacional del 68.

En esa definición tripartita River, Vélez y Racing llegaron a la final que por obvias razones se definió en cancha neutral, siendo la sede el Viejo Gasómetro de Boedo. La Academia dirigida por Pizutti, que un año antes había ganado la Copa Libertadores y la Intercontinental, fue un rival durísimo para los de Liniers, de todas formas el Fortín estaba destinado a ser campeón por lo que logró ganar el partido por 4 a 2 y dar su primera vuelta olímpica en rodeo ajeno, en lo que fue un premio para el gran Don Pepe Amalfitani.

Vélez fue contundente, eficaz, inteligente y determinante para quedarse con aquel título del 68, que como lo marca su historia, con la pelota bajo la suela, encontró un estilo de juego y no lo negocio durante todo ese campeonato, imponiéndose a sus rivales de turno. Un equipo dirigido por Manuel Giúdice pero que había armado años atrás el histórico y símbolo del fútbol argentino Don Victorio Spinetto; con jugadores destacados como el Turco Wehbe que fue goleador del certámen con 16 tantos, Luis Gallo como baluarte en la defensa, un Carlos Bianchi que hacía sus primeras armas en Primera y sin dudas la figura descollante del habilidoso, estratega y considerado como uno de los mejores “10” de la época, Daniel Willington.

El Fortín de Villa Luro”, hasta ese momento había tenido una historia muy rica desde otros aspectos pero no había podido coronarla con un título, por lo que el Nacional de 1968 significó un antes y un después en la vida de la “V” Azulada. Si bien, como campeón no jugó la Copa Libertadores para no perder dinero, su hazaña en el Viejo Gasómetro quedará marcada para siempre en los libros de la historia de fútbol, porque fue el segundo equipo (detrás de Estudiantes L.P) de los “no considerados” grandes en esa época en salir campeón de la Primera División profesional.

 

Juan Manuel Meza Coronel

jmanuel@somosvelez.com.ar

@MezaJM12