Etiqueta: Agustín Bouzat

LA MARCA EN ATAQUE

LA MARCA EN ATAQUE

Dos de los goles recibidos el domingo en la Bombonera tuvieron un factor común, la pérdida de la pelota en la salida y una marcada diferencia de velocidad en la transición defensa – ataque.
En el primer tanto, la salida del conjunto de Heinze era prolija y con el despliegue habitual: Gimenez y Domínguez armando desde el centro, Gastón Díaz y Ortega bien abiertos por las bandas, Ramis retrocediendo para jugar de espaldas al arco. Pero cuando el delantero uruguayo no pudo sostener la pelota, Boca jugó rápido hacia adelante. Ábila tenía la libertad para recibir y girar sin la presión de Laso o Abram, lo que le dio tiempo para habilitar a Pavón. Ortega, rápido como es, intentó volver pero una vez que el delantero de la Selección se escapa en velocidad es muy difícil de controlar.

El gol que definió el partido tuvo una fórmula similar. Ya sin Domínguez, el que empezó la jugada fue Gimenez y quien recibió por el centro fue Bouzat. El zurdo perdió fácilmente con Barrios que tocó con Villa, el colombiano retrocedía para cubrir la proyección de Ortega y fue nuevamente la espalda de Pancho la que quedó descubierta. Nuevamente el centro delantero de Boca, en este caso Benedetto, tuvo libertad para recibir, girar y habilitar al extremo derecho. Una vez más, la velocidad del delantero rival fue demasiado para los defensores velezanos y el remate fuerte y alto no le dio posibilidades a Domínguez.

Vélez cometió una serie de errores que ante un rival como Boca provocan el gol rival. Centrales lejos del 9 rival en ataque, perder la pelota con los laterales en ataque y sin nadie relevando o cubriendo la zona que dejan. El equipo de Heinze deberá no sólo aprovechar mejor la posesión de la pelota, sino ajustar la marca en ataque para evitar los contra golpes directos.

Alejandro Germino
@alegermino

SENSACIÓN DE INSEGURIDAD

SENSACIÓN DE INSEGURIDAD

Vélez es un equipo agresivo que no lastima. Tiene dominio territorial, posesión de pelota, buena circulación y creación de juego pero termina mal las jugadas o, peor aún, no las termina.

El duro golpe de este domingo en la Bombonera, reafirmó el mayor defecto que el equipo de Heinze demostró en el inicio de esta Superliga: no aprovechar la posesión ni el dominio que logra imponer sobre su rival. El partido ante Boca puso en evidencia con nitidez la falencia a la hora de definir las situaciones, porque si bien Vélez se aproximaba al arco rival no se generaron situaciones claras de riesgo y los remates de media distancia (método más elegido en este partido) fueron débiles o desviados.

De acuerdo a las estadísticas oficiales, Vélez tuvo 63% de posesión de pelota y remató 15 veces. El problema está en que sólo el 20% de esos remates (es decir, tres) fueron al arco. Y estos números fríos no demuestran que ninguno de esos tres remates fue realmente riesgoso. El agravante de esta situación es que ante un rival como Boca, no plasmar la superioridad en el resultado provoca que rápidamente uno deba ir en busca del empate.

¿Es la presencia de un 9 clásico la solución? Podría serlo, pero eso implicaría un cambio rotundo en el estilo de juego del equipo. ¿Es un problema sólo de nombres? No quedan dudas que cuando Vargas y Robertone están en un nivel bajo, el equipo lo sufre. También está a la vista que Bouzat aporta mucho más de lo táctico, que desde el rendimiento. Ramis acompaña en el circuito pero no es goleador mientras que Salinas, sin tener una continuidad importante, no mostró la capacidad de acoplarse al juego del equipo.

El interinato del Negro Gómez y la llegada de Heinze le dieron a Vélez algo que le faltó durante tres años, un estilo. El Fortín sabe cómo quiere llegar al arco rival y ahora elige tener la pelota, pero todavía carece de la capacidad para terminar la jugada. Las partidas sufridas en invierno no se pudieron reemplazar, quizás porque no hay jugadores con esas características. Es cierto que la paciencia es necesaria para ver los resultados, pero en el mientras tanto hace falta algo más para poder trabajar tranquilos.

Alejandro Germino
@alegermino

MOVIMIENTOS DEL 9

MOVIMIENTOS DEL 9

Sin dudas el encuentro entre Vélez y Banfield en la mañana del domingo dejó un tema sobresaliente para el debate futbolero sobre el equipo de Heinze y es en torno al centro delantero.

La partida en el mercado de invierno dejó un hueco difícil de llenar. Para el sistema elegido por el entrenador, “el 9” debe tener movilidad, capacidad de generar juego y a la vez ser goleador.

Rodrigo Salinas es el clásico delantero, goleador implacable pero poco dúctil al salir del área y conectar con sus compañeros. Jonathan Ramis, llegó con la expectativa de ser ese delantero completo pero en estas primeras fechas, falla en el rol de goleador.
Ante el equipo de Falcioni, Vélez dominó la pelota y tuvo varias aproximaciones al arco rival, llegadas poco claras o remates de media distancia que no generaron mayores riesgos y por momentos falta de finalización de la jugada. Las más claras, además del gol y la salida del tiro libre de Gastón Díaz, ocurrieron al inicio de cada tiempo y tuvieron distintas formas de participación de Ramis, el centro delantero.

En la primera llegada del partido, el uruguayo actuó como clásico 9. Se retrasó para recibir un lateral, de espaldas al arco, provocando que los centrales rivales se adelantaran y dejaran un espacio grande en la línea defensiva. El Mono Vargas recibe la descarga de Ramis mientras Robertone aprovechó el vacío en el centro de la defensa de Banfield. La habilitación de Vargas fue perfecta y también el centro de Robertone, que Bouzat no pudo aprovechar.

En el segundo tiempo, Ramis apareció retrasado casi como un enganche. Llevó la pelota de izquierda a derecha, y quedó detrás de una línea de cuatro atacantes: Bouzat, Gastón Díaz (que se incorporó al ataque como conductor), Robertone (nuevamente ocupando el lugar del centro del ataque) y Vargas en el extremo izquierdo. El movimiento con pelota dominada demostró la diferencia de velocidad y de agilidad de los delanteros velezanos contra los defensores de Banfield. Robertone participa como pivot para tocar rápido y permitir que Ramis llegue en velocidad y con pelota dominada de frente al arco. Su remate no fue tan cruzado como debería y Arboleda pudo controlarlo.

El Fortín sufrió la falta de efectividad y contó con estas dos llegadas como las únicas claras a partir de estos movimientos sincronizados. Son buenas señales pero deberán multiplicarse para no depender de un “goleador de raza” en partidos tan cerrados.

 

Alejandro Germino
@alegermino

TÁCTICO Y FÍSICO PENSANDO EN RACING

TÁCTICO Y FÍSICO PENSANDO EN RACING

El plantel que conduce Gabriel Heinze tuvo una nueva jornada de entrenamiento de cara al encuentro del próximo domingo a las 20 horas contra Racing.

Los trabajos comenzaron pasadas las 10 de la mañana con una entrada en calor a través de ejercicios de posesión y coordinación. Luego comenzó el trabajo táctico, con dos equipos que desarrollaron tareas en busca de equilibrio y orden. Mientras tanto, Javier Vilamitjana tuvo a su cargo otro grupo de jugadores que trabajaron la parte física por estaciones.

La parte final del entrenamiento fue con trabajos de pelota parada desde distintas zonas de la cancha, el arma principal que tuvo el equipo en la primera fecha y una de las falencias en el primer semestre del año.

Agustín Bouzat fue el único jugador que trabajó en forma diferenciada por una contractura.

Alejandro Germino
@alegermino

SE GANÓ LA 10

SE GANÓ LA 10

Agustín Bouzat fue una de las primeras incorporaciones que tuvo Vélez en el mercado de pases del último verano. Su rendimiento en Defensa y Justicia fue lo que lo hizo destacarse y luego de no tener lugar en Boca, llegó al Fortín a pedido de Gabriel Heinze.
Zurdo, rápido y habilidoso se quedó con la camiseta N° 10 que dejó el Coco Correa. Algo que para algunos es irrelevante, para otros tiene un significado especial. Desde Willington hasta Maxi Moralez, el 10 en Vélez tiene una carga emotiva distinta, como en la mayoría de los equipos y selecciones, y Bouzat se hizo cargo de ese número.
Como todo el equipo, a principio de año no conseguía demostrar su mejor versión y ponía en duda su incorporación. Pero para Heinze fue siempre una pieza clave, a punto tal que fue el único jugador que estuvo presente en las 15 fechas de la Superliga en este 2018, siendo titular en 14 partidos e ingresando a los 20 minutos del complemento ante Belgrano de Córdoba, encuentro en el que marcó su primer gol que fue el empate sobre la hora.
Al igual que el resto del equipo, después del partido en Córdoba el nivel fue mejorando. Bouzat ya no sólo se destacaba por su recorrido, sino que agregó desequilibrio en el mano a mano en la ofensiva. Supo formar una gran dupla con De La Fuente, se asoció perfecto con Zárate tanto como enganche como de centro delantero, mantuvo la constancia colaborando en el retroceso con el lateral rival y jugó sin inconvenientes tanto por derecha como por izquierda. Ante San Martín de San Juan pudo volver a convertir en una jugada muy bien trabajada desde el medio campo, y en el cierre contra Argentinos Juniors mostró una de sus mejores versiones cumpliendo con esa doble función que Heinze siempre le pide a sus extremos.
Agustín Bouzat puede ser considerado uno de los aciertos del último mercado de pases, pudo revertir la imagen inicial y afirmarse como uno de los indiscutidos de un equipo que dejó señales esperanzadoras para el próximo torneo.

Alejandro Germino
ale@somosvelez.com.ar
@alegermino

RECUPERAR EL GOL

RECUPERAR EL GOL

 

En los últimos encuentros Vélez mostró un poder goleador que hacía mucho tiempo que no tenía. En el inicio del 2018 con la llegada de Gabriel Heinze, el Fortín había demostrado un cambio en la generación de situaciones de riesgo pero con poca efectividad pero tras la derrota con Racing, Vélez marcó 12 goles en cinco encuentros. La fragilidad defensiva impide que esa cuota goleadora se traduzca en victorias.

La seguidilla de empates y no poder despegarse del fondo de la tabla de promedios impide que se rescaten cosas positivas en lo que va del torneo de Vélez. Así como en la columna de temas a mejorar aparece la solidez defensiva, uno de los ítems en los que el equipo de Heinze ha mejorado es en la capacidad goleadora.

De la mano de Mauro Zárate y el Mono Vargas, el Fortín pudo mejorar su eficacia e ilusionar a los hinchas con ver una mejoría en el rendimiento, al menos en la parte ofensiva. Mauro volvió a ser el nexo entre el mediocampo y el referente del área, que volvió a ser Salinas, y desde allí también recuperó la cuota goleadora marcando en cuatro partidos de forma consecutiva y justificando la ilusión que generó en los hinchas que fueron a recibirlo a Ezeiza y le dieron una bienvenida inédita en el Amalfitani.

Vargas, armando juego desde la banda izquierda, no sólo es un asistidor sino que también agregó la diagonal al área para definir las jugadas que se generan por la derecha. El Mono mostró algunas falencias al momento de jugar como carrilero, pero en los últimos encuentros se hizo dueño del ataque del Fortín y formó con Zárate una dupla que cada vez se entiende mejor.

En el mérito individual de los dos mejores jugadores ofensivos del Fortín se explica parte de esta mejoría en el ataque, como también en una gestación más paciente y organizada, producto de un mediocampo que, en el aspecto ofensivo, comenzó a dar señales de recuperación. En el caso de brindar al mismo tiempo solidez defensiva y mayor recuperación, Vélez se transformaría en un equipo para pelear mucho más arriba de donde está en este momento.

Al mismo tiempo, se espera que Bouzat se afirme y cumpla tanto como Vargas en el extremo derecho y que Salinas sume continuidad y se convierta en el 9 goleador clásico que Vélez necesita. En épocas difíciles, donde hay poco para rescatar, ver una pequeña luz permite ilusionarse con algo mejor en el futuro cercano.

 

 

Alejandro Germino
ale@somosvelez.com.ar
@alegermino