OTRO TIPO DE GRANDEZA

Cuando estaba en la primaria, crecí con el «claro» concepto de lo que era la grandeza en el fútbol argentino. Quienes formaban parte de este grupo y sus motivos. Me crié y vivo -con orgullo- en Parque Patricios, donde el club local se jacta de formar parte de esta charla. Siempre, Vélez estaba apartado. Algunos te decían por la cantidad de hinchas, otros por los títulos obtenidos recientemente y también por una supuesta lógica históricamente planteada y establecida.

A su vez, uno va creciendo y madurando. Esa famosa discusión pasa a ser conversación para el resto. ¿Resignación? No, todo lo contrario. Solamente un pensamiento que ya no importa, que quedó antiguo ante las constantes consagraciones reiteradas de nuestro querido Fortín. Acá, en Parque Patricios, muchas veces me dijeron «los queremos ver a Vélez cuando le lleguen las malas». Llegaron y como el anterior tema, quedaron atrás. El pueblo fortinero se abrazó en compromiso de lealtad y durante tres años, la gente concurrió aún en mayor cantidad, como también el total de socios. El Fortín se despidió de aquel momento con lo que a mi me hace reconocer su grandeza como equipo. Cada equipo se basa en muchos conceptos pero hay uno que posiblemente sea el que más enorgullezca, como por ejemplo, en Estudiantes, su escuela y mística o en Argentinos Juniors, institución de la que salieron una buena parte de los mejores jugadores del país. Otros, se basan en sus comienzos gloriosos que jamás pudieron repetir y hay algunos que directamente se ganaron su puesto y pese a su presente, lo seguirán siendo como Independiente. Siempre pensé que las divisiones inferiores eran el fruto de nuestra grandeza, acompañada del legado lleno de valores que promulgó Don Pepe Amalfitani. Las mayores hazañas y los mejores recuerdos recaen en la cantera, nuestra fábrica de sueños. La que hizo sacar dudas, quitar simpatías y comenzar con miradas de reojos. ¿Por qué resalté equipo? Porque como institución, salvo River Plate, no hay ningún club que pueda ponerse a la altura de Vélez. Donde todas las disciplinas tienen importancia, formando personas y profesionales, a los cuales apostamos siempre para que nos representen.

¿Entedés por qué la discusión quedó atrás? Porque a mi, -como creo que a todos los hinchas de Vélez– no nos interesa ser grande para el resto. Nos sentimos representados tal cual somos y nos diferenciamos del resto. Vélez es una excusa para ser felices, para que los que puedan cumplan sus sueños a través de personas que generen un compromiso social. Es el motivo de amistades, familias, viajes, charlas, reuniones y mucho más. Es el orgullo de dos barrios, y de tantos otros que se enamoraron de nuestros colores, siendo los únicos en el país con dos diferentes porque cada uno dejó un legado y una historia detrás. El buen futbol, el cual hoy promulgamos con énfasis y bandera, es característico en gran parte del siglo y casi decada de nuestra existencia, y como si fuese poco, fue el motivo por el cual muchas personas se hicieron hinchas y en casos como el mio, invitó a extranjeros a admirar a un club que su fanatismo sigue (y seguirá) de generación en generación

Ser el equipo grande, es esto. No es un invento del periodismo o un blindaje en los malos momentos. No es una discriminación, al contrario, nos sentimos muy orgulloso de no ser como ustedes donde el dinero y los negocios valen más que los valores. Porque, asumimos obviamente, que no seremos la misma cantidad de ustedes, pero quédense tranquilos jugadores xeneizes y héroes de cartón, que al menos nuestros hinchas realmente se enamoraron de Vélez y se comprometen con el club; porque como diría El Fortin de Vélez queremos un Vélez mejor de lo que somos y más grande de lo que pretendemos.

Ramiro Boz

@ramiroboz