MONO CON NAVAJA

MONO CON NAVAJA
Matías Vargas nació el 8 de mayo de 1997 en Salta, aunque poco después se mudó a Mendoza. Con 23 partidos en primera, 3 goles y 3 asistencias, el “Monito” demuestra que Vélez tiene “10” para rato.
Allá por 2009, cuando Maxi Moralez firmaba ese grito sagrado contra Huracán que le daba a Vélez un título tras 4 años de espera, en Mendoza el Fortín estaba cerrando el arribo al club de un juvenil con algunas similitudes futbolísticas y con un enorme futuro por delante. Por ese entonces, Sebastián Pait, captador de jóvenes promesas, convencía a Matías Vargas de mudarse a Buenos Aires. 
No le fue simple al Monito ganarse un lugar. De hecho, en determinado momento tomó la decisión de volver a la provincia que lo cobijó desde los 5 años y de la que se siente parte, pese a nacer en Salta cuando su padre jugaba en Gimnasia y Tiro. Pasó mucha agua por debajo del puente antes de su debut en primera el 22 de agosto de 2015. Y principalmente, quién pasó y lo marcó, fue Marcelo Gómez. El Negro, desde la conducción técnica de su categoría, pulió este diamante en bruto que hoy Vélez disfruta en la primera. 
Durante 2015 Vargas vivió varias situaciones gratificantes. No sólo se estrenó en la máxima categoría, sino que además firmó su primer contrato y fue elegido jugador de fútbol amateur del año por la institución.
El 13 de noviembre de 2016 armó una apilada fenomenal y con un puntinazo frente al arquero anotó su primer gol como profesional. Ese día, el Monito se llevó el escudo velezano a la boca y le estampó un beso. Ahí apareció por primera vez ante la vista de todos ese sentido de pertenencia de Vargas con el club. Eso mismo que tanto se le reclama a otros más experimentados, a veces lo muestran los pibes.
Arrancando desde la izquierda, con Omar De Felippe como entrenador, hace un tiempo que el hincha fortinero está disfrutando del número 26. Las pide siempre, piensa y habilita a sus compañeros esperando que le marquen el pase y piquen al vacío. También gambetea y no se achica nunca.
Vélez encontró en Vargas el conductor que le hacía falta en este 2017. El futuro le deparará lo que él se proponga. El Fortín, mientras tanto, disfruta de un jugador verdaderamente peligroso para cualquier rival. Más peligroso que Mono con navaja. 
Guido De Bella
guido@somosvelez.com.ar
@guidomdebella

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