MISIÓN INMINENTE: REINVENTARSE UNA VEZ MAS

MISIÓN INMINENTE: REINVENTARSE UNA VEZ MAS

La tarde del lunes se hacía presente en el mítico Amalfitani, escenario donde el Fortín se veía las caras frente al urgido Temperley, dando lugar a la última cita futbolera del semestre.

Para dicha ocasión, Omar de Felippe dispuso de la presencia de Maximiliano Romero en lugar de Mariano Pavone, quien horas antes del encuentro, abandonó la concentración, tras una gran controversia con dirigentes y su vínculo inminente con Estudiantes de la Plata. El “Tanque“, con 13 goles en el torneo, fue una pieza fundamental para escapar de la zona roja de los promedios y su compleja coyuntura.

Durante los primeros 45, se vio un Vélez sacudido por el contexto inmediato. Las urgencias del “Gasolero” por sumar y las deficiencias expuestas en el campo de juego, se combinaron de forma eficaz para formar un encuentro chato y dividido, escenario ideal para el conjunto visitante, quien mostró una ligera superioridad.

Desde el aspecto defensivo, el Fortín se afianzó básicamente en la potencia de sus centrales (Amor y Gianetti), pero en la faz ofensiva, no encontró juego asociado para la elaboración de ataques claros. Algunos destellos voluntarios de Vargas y Nicolás Delgadillo, fueron los únicos argumentos para justificar el empate parcial durante la primera mitad, donde las líneas velezanas fueron prácticamente distantes e inconexas.

Durante la segunda etapa, Vélez empezó a descubrir algunos espacios generados por el “team” rival. Nicolás Domínguez logró asociarse de forma más efectiva, sumado al gran despliegue de Vargas y la velocidad de Delgadillo, quienes generaron el desequilibrio necesario para merecer la apertura en el marcador.

El conjunto local se hizo más compacto, mostró buenas intenciones ofensivas y generó algunas situaciones claves, que no llegaron a efectivizarse en la red. A pesar de su gran movilidad, Maxi Romero tuvo escaso peso en el área rival, donde fue anulado durante gran parte del cotejo por los centrales celestes, sobretodo en la férrea marca de Aguirre, quien evitó con gran capacidad que el delantero del Fortín disponga de disparos limpios y certeros.

Vélez se hizo dueño del balón y mantuvo una posesión casi constante, pero las ocasiones más claras fueron por la vía área y a través de algunos disparos lejanos.

Sobre el ocaso del encuentro, Temperley cerró sus líneas defensivas y dedicó gran parte de su esfuerzo a mantener el arco en cero. Vélez entró por inercia en la desesperación inevitable de sumar de a tres, pero las ideas fueron cesando y llevaron al conjunto de De Felippe a la resignación inminente. Fue 0 a 0 final, deslucido y previsible. La escasa potencia ofensiva del Fortín y la necesidad imperiosa del equipo visitante, fueron un combo letal para aquellos que vislumbraban una noche de buen fútbol.

Vélez culminó éste duro semestre con la totalidad de sus jugadores en cancha surgidos de las inferiores del club. La cantera inagotable de Liniers, funciona horas extras en épocas de “vacas flacas” y el panorama en dicho aspecto parece alentador.

La grata presencia de Vargas y Delgadillo, sumado a las buenas apariciones de Cáseres y Nicolás Domínguez, resultan prometedoras de cara al corto y mediano plazo. La coyuntura contemporánea de un plantel corto, de bajo presupuesto y sumergido en las necesidades de turno, no deben eclipsar los aspectos positivos.

Vélez debe incorporar jerarquía y experiencia para rodear a estos jóvenes, que son el verdadero patrimonio de la institución.

Supimos padecer, aprendimos a lidiar con aspectos desconocidos, entendimos a tiempo como se debía transitar por el camino del barro. El presente nos regala una pequeña caricia, dentro de un contexto complejo, plagado de incertidumbres.

Será tiempo de parar la pelota y volver a pensar. Las duras exigencias se harán nuevamente presentes allá por el mes de agosto y cuando esto suceda, sólo existirá una sola certeza: VÉLEZ DEBE VOLVER A SER VÉLEZ

Martín Asses

tincho@somosvelez.com.ar

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