LA FIGURA: VACANTE

Pasó la tercera fecha y nuevamente Vélez mostró una pálida imagen. La derrota por 3 a 1 ante Lanús encendió las alarmas porque no se vio nada rescatable en los 90 minutos.

Ninguno de los jugadores que estuvieron en cancha mostró un nivel que se pueda destacar. Si fuesen las notas de un parcial universitario la mayoría, incluyendo al técnico, tendría un aplazo y los aprobados alcanzaron el 4 con lo justo. Y si se toma como un trabajo de equipo, el nivel es todavía más bajo porque no se vio ninguna de las dos cosas que le dan nombre: ni trabajo, ni equipo.

Todo lo que se destacó del equipo de Heinze en el final del primer semestre, quedó en el olvido luego del receso de invierno. Vélez volvió a ser un equipo que tiene la pelota pero no sabe qué hacer con ella y encima sufre mucho cada ataque del rival. El Fortín pasó de generar situaciones desde la salida clara del fondo, a darle chances al rival al arriesgar de más cuando no hay siquiera un pase claro posible. Ante Lanús todo el sector defensivo cometió errores en la salida, al igual que sucedió contra Racing.

El poderío ofensivo que tuvo Vélez en el inicio del 2019 también está ausente. La dinámica, la movilidad, el ahogo en la marca desde los delanteros no volvieron tras la Copa América. Las malas decisiones se repiten: se patea al arco (poco) cuando hay que seguir tocando, se hace un pase de más cuando hay que rematar, los centros son cortos o débiles, se retrocede cuando hay que avanzar.

Desde el banco no se encuentra la respuesta. Públicamente no hay autocrítica, más bien todo lo contrario y se intenta contar las cosas buenas que el cuerpo técnico ve. La lógica indica que las correcciones que hay que hacer, que son muchas, se dan en las tantas proyecciones de video que se realizan en la Villa Olímpica. Es real que en cuanto a nombres no se pueden hacer grandes cambios porque el plantel es corto, allí debe aparecer la habilidad del entrenador para sacar lo mejor de cada uno, como el orgullo propio de cada jugador para volver a ser el equipo que generaba miedo en la previa de cada partido.