¿HEINZE NO LO VE?

Son varios los jugadores de Vélez que lejos están del nivel óptimo para seguir disputando las presentes competencias.

La derrota de ayer dejó expuestos a varios jugadores de Vélez que desde hace un tiempo no aprovecharon las oportunidades que se les dió o que simplemente, no están a la altura de una institución tan grande. El fútbol es muy complejo y simple a la vez, todos los equipos eligen un método con un objetivo: meter la pelota dentro del arco.

El primer apuntado, sin dudas, es el 9. El curioso caso de Maxi Romero: un jugador que debutó con 17 años en 2016 y que se lo vendió a una fortuna para aquel entonces, ya que el PSV pagó €10.500.000 por él teniendo apenas menos de 40PJ y 9 goles, de los cuales 4 habían sido en las primeras fechas de esa Superliga y luego no volvió a marcar. No tuvo continuidad en el equipo holandés y retornó al Fortín en busca de sumar minutos. Desde su llegada en junio solamente marcó tres goles -dos bajo el arco- y perdió el puesto con Leandro Fernández. Ante la no llegada de un delantero, el nacido en Moreno se mantiene en tranquilidad en su puesto pero su nivel es muy bajo. Más allá del tema del gol -lo más importante para un 9-, pareciera que se olvidó de muchos gestos técnicos.

Otro jugador que nunca se pudo afianzar en Vélez fue Pablo Galdames, quien llegó como una gran incorporación al tener recorrido en la Selección Sub 20 de Chile y sin embargo, nunca demostró. Tuvo buenos partidos, algunos en los que fue figura como ante Racing en esta Superliga pero lejos está del nivel de sus compañeros de mediocampo. Ojo, también hay que resaltar que si bien Gastón Giménez tiene un fútbol muy especial, la vieja mitad de cancha del Fortín -aunque pasaron un puñadito de meses- con Fernando Gago y Nicolás Dominguez dejó la vara muy alta. Todo toma otro color cuando en este mercado de pases se incorporó a Mauro Pitton, por quien según Pablo Cavallero «se hizo el esfuerzo económico« todavía no sumó ni un minuto.

Agustín Bouzat, lamentablemente, hace rato se está incorporando en esta nómina. El Chiqui era un jugador esencial en el esquema que proponía Heinze pese a no tener gol. Ante Lanús, por la Superliga pasada, marcó un hat-trick como premio a todo su esfuerzo y dedicación. Realmente su trabajo era sucio, ya que era una rueda de auxilio también en defensa pero finalizando el 2019 su nivel decayó mucho al punto de no concentrar. Claramente que Almada y Centurión son más que él tecnicaménte pero es sorpresiva su decaída. Por momentos es un jugador que retrocede todo el juego dando a entender su poca seguridad y rebeldía durante los encuentros.

Lamentablemente, las chances de ser campeón para Vélez se esfumaron. Quedará en Heinze y la Comisión Directiva lo que pase con algunos jugadores, lo que si es un hecho es que Romero no continuará y volverá a Holanda.

Ramiro Boz

@ramiroboz