HACEN FALTA IDEAS

HACEN FALTA IDEAS

El mal trago sufrido ante Belgrano tarda en digerirse y lleva a replantear muchas cosas que suceden en Vélez Sarsfield en este tiempo. Sin entrar en detalles políticos, del pasado y del futuro, que definitivamente influyen en la actualidad del equipo, hay cuestiones futbolísticas que sólo se explican por lo que se ve dentro de la cancha.

Ante el conjunto cordobés De Felippe puso en cancha un equipo que, al menos en cuanto a nombres, tenía un consenso casi total del público fortinero. Sin embargo, el problema del equipo no está (sólo) en algunos nombres que salen a la cancha. Hay una problemática mayor, que no se compensa con la actitud y frescura que muchos de los “pibes” le ponen. Vélez tiene la pelota y no sabe qué hacer.

Belgrano jugó 20 minutos con un hombre menos, pero el espectador que se perdió la expulsión nunca se enteró. En ningún momento Vélez hizo valer la ventaja numérica. El Pirata (al igual que Lanús la semana anterior) le cedió la pelota al Fortín sabiendo que era difícil que lo lastimara. Solamente las apiladas del Burrito Martínez, que cada vez tiene que arrancar de más atrás para recibir la pelota clara, o alguna aparición de Pavone luego de ganar una lucha libre contra los centrales rivales generan las opciones de riesgo. No se ven intentos de desbordes de los laterales, rotación de los mediocampistas, generación de espacios para alguna aparición por sorpresa. Ni siquiera se ve una actitud de adelantarse luego de un pelotazo frontal en busca de la “segunda pelota“. Para sumar preocupaciones, tampoco se ve trabajo en la pelota parada (ni a favor, ni en contra) como un elemento clave en este tipo de situaciones.

¿Hay un solo responsable? No. No puede culparse al entrenador por los tiros de esquina que no llegan al área chica o por los pases mal dados a menos de cinco metros. Pero ser técnico es más que dar una lista de once titulares, siete suplentes y hacer tres cambios en 90 minutos. Es plantear un partido de acuerdo a las virtudes propias, teniendo en cuenta las del rival, y aprovechar las debilidades del otro equipo (que si ganó dos partidos de 22 y llevaba seis sin triunfos, seguramente tiene varias).

Ya no es un tema de actitud. Tampoco es la edad de los jugadores porque los “chicos” son pocos. Ni siquiera es una cuestión de gustos futbolísticos. Hay que tener ideas claras: saber a qué se quiere jugar y cómo se quiere ganar. Quedan siete finales y confiamos en que habrá 28 más para encontrar el camino.

Alejandro Germino

alejandro@somosvelez.com.ar

@alegermino

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