FORTINENTAL, NO HABRÁ NINGUNA IGUAL

FORTINENTAL, NO HABRÁ NINGUNA IGUAL

Hay que volver 25 años atrás para entender lo que significaba. Ese domingo frente a Boca, además del debut de algunos como Trotta, se producía el estreno del que era el telón más grande de la Argentina en ese momento. Hace 25 años atrás se estrenaba la Fortinental. Es mucho más que una bandera, es la madre de las banderas y mis recuerdos van apareciendo uno de detrás del otro, viendo como en una película todo lo que pasó esa tarde.

Para llegar a ella grande fue el esfuerzo de muchos y quiero poner el nombre de dos de ellos como ejemplo: Angelito Perrone y Obi De Biasi pero en definitiva fueron muchos los fortineros que colaboraron para que fuera posible.

Estábamos en la Popular Oeste, que aún era la local, y empezamos a ver que en la entrada de Juan B. Justo comenzaban los movimientos. Ahí estaba, recostada en una sucesión de carrritos de supermercado, lista para que muchos como yo bajaremos de la popular, tomáramos un sector y caminábamos en fila India para dejarla reposar a los pies de la tribuna hasta el momento indicado. Y llegó nomas, blanca y radiante iba ella, cubriéndonos por completo en su estreno.

La Fortinental es de esas banderas de nuestro corazón, de esas que quedan para siempre grabadas en la memoria colectiva como aquellas de las camisetas o la de Paturuzu. Pero  ella es la madre de todas y hasta conserva un rasgo heroico ya que fue desplegada de visitantes en el Nuevo Gasometro provocando el asombro de todos los cuervos.

Hoy la señora duerme la siesta, guarda el reposo que se merece después de ser uno de nuestros más queridos emblemas porque todos aquellos que alguna vez nos cobijamos bajo su blanca inmensidad sabemos que no habrá ninguna igual porque ella marco asistencia perfecta en la Copa Libertadores 1994, porque ella fue testigo de toda hazaña velezana.

El sueño de Obi había sido cumplido y entraba en la leyenda.

Juan Pablo Muzzio

juanpablo@somosvelez.com.ar

@jpmuzzio72

Deja un comentario