FELIZ CUMPLEAÑOS TITO

 

ROBERTO TITO POMPEI

Más allá de que su etapa en el club fue corta, el corazón de los hinchas de Vélez siempre tendrá un lugar disponible para Roberto Pompei. El destino y Carlos Bianchi quisieron que sea el encargado de patear el último penal en el Morumbí. El penal que cambió la historia del Fortín.

Tito Pompei nació el 14 de marzo de 1970 y debutó en primera en 1991 con Roberto Rogel como DT. Antes de la llegada de Carlos Bianchi al club, Pompei decidió irse a préstamo a Talleres (RE) para sumar minutos ya que estaba bastante relegado. La temporada 1992/93 la pasó en dicho club, que por ese entonces, se encontraba en la B Nacional. En su corto paso por esta institución jugó 42 partidos como titular y compartió plantel con un juvenil Javier Zanetti.

Volvió más armado a Vélez. Con confianza y con el optimismo, además, de retornar a un equipo que recientemente se había coronado en el Clausura 93. El 19 de diciembre de ese año anota su primer tanto con la camiseta velezana: frente a Platense en un 2 a 2 en Liniers.

Llegó el año 1994 y el objetivo primordial era la Copa Libertadores. Con esa premisa, el Virrey decidió jugar el Clausura con suplentes y Tito arrancó desde ese lugar. El primer encuentro en la copa fue ante Boca y terminó siendo empate. “No te bajonees, la Libertadores es larga y vas a ser importante”, le dijo Bianchi en la previa de ese juego en el que no concentró.

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Camiseta usada por Tito Pompei frente a Junior de Barranquilla en la Copa Libertadores de 1994

Vélez avanzaba en el certamen y Pompei seguía jugando poco. Hasta que el 31 de julio le tocó romperla ante Platense y se logró hacer su lugar. Fue titular en la vuelta de las semifinales frente a Junior y también en la ida de la final con San Pablo. Cuando llegó el día de visitar el Morumbí, Bianchi tuvo que sacrificarlo de los 11 titulares para sumar un defensor más. Pero el destino le tenía guardado algo especial…

“Vas a salir en todos los diarios, vas a patear el último penal y vas a ser la figura”, le decía Roberto Trotta para motivarlo. La caminata es larga. El Morumbí, enmudecido. El Cabezón, Chilavert, Zandoná y Almandoz ya habían hecho lo suyo. El turno, ahora, era de Pompei. Con una pegada como la de él, nada podía salir mal. Tito apuntó arriba y disparó con fuerza, con justeza. La pelota dio en el travesaño (nunca viene mal un poco de suspenso) y se metió ¡Vélez es campeón de América! Los hombres vestidos de azul corren por todos lados y 5 mil locos festejan frente a 100 mil hinchas locales que se creían campeones antes de jugar.

Esto es fútbol. Podés ganar todo, pero al otro día ya tenés nuevos objetivos en el horizonte. El rival a vencer ahora era el Milan, que llegaba a la Intercontinental después de destrozar futbolísticamente al Barcelona de Johan Cruyff. Pavada de objetivo. Pero para ese Vélez no existían imposibles. Fue triunfo, como todos sabemos, y de eso también fue parte Tito que jugó los 90 minutos del encuentro.

Fueron los únicos dos títulos de Pompei en el club. Los más importantes de la historia. Sus números en Vélez no son nada llamativos: 7 goles en 67 partidos. Su relación con nuestro club pasa por otro lado. Principalmente por aquella noche del 31 de agosto de 1994, en la que escribió su apellido en todas partes. Desde Somos Vélez queremos desearle un muy feliz cumpleaños a una gloria fortinera ¡Salud, Tito!

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Guido De Bella

guido@somosvelez.com.ar

@guidomdebella

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