EL VELEZ DE LOS ’80

EL VELEZ DE LOS ’80
Retornar al pasado es un buen ejercicio para comprender lo que es uno como persona en la actualidad. En este caso, lo que le incumbe al lector, es Vélez Sarsfield. Allá lejos en la década del 80 el equipo de Liniers acostumbraba a estar siempre a las puertas de conseguir algo grande, pero generalmente se quedaba en eso. En el intento. Los 70 habían dejado dos golpes muy fuertes al corazón fortinero y todo hacía imaginar que los próximos años no serían muy diferentes.
En los años 80 el hincha de Vélez se terminó de aclimatar a la absoluta mediocridad. La alegría futbolística pasaba por vencer a Boca, a River y a Ferro, en el Clásico del Oeste que en esa época contaba con un equipo muy importante. En 1985 el Fortín estuvo cerca de dar el golpe y dejar atrás muchos años de penas, pero no pudo ser y la espera se terminó alargando hasta 1993.
Alguno se podrá enojar. Tal vez no guste. Pero siento profundamente que esta Comisión Directiva añora esa época. Parecen extrañar aquel Vélez chico, que no peleaba nada y que se sentía a gusto simplemente con estar en mitad de tabla de cada torneo que jugaba. Yo no quiero eso. Puedo entender que el club esté 2 o 3 años sin luchar por nada. Pero una cosa es eso y otra muy diferente que Vélez tenga que hacer números para saber si mantiene la categoría o no. Algo que no sucedió casi nunca en más de 70 años.
El descalabro del fútbol profesional está llevando al Fortín a lo más bajo posible. No se generan recursos, no hay ventas (salvo la salida de Toledo) y el equipo no funciona. Así, con refuerzos que no rindieron, será difícil potenciar a la materia prima (los juveniles) y a la larga venderlos para acomodar los números.
De una vez por todas Raúl Gámez y la CD de Vélez deberán comprender que nada es peor que descender. Allí, incluso económicamente, el club perderá. No cobrará lo mismo por la televisión, los jugadores de jerarquía no querrán venir y los pibes seguirán perdiendo valor de venta.
La historia está en juego y hay que sacar al Fortín de esta situación desesperante. El primer paso, el de prescindir de jugadores no aptos, ya está hecho. Ahora, como mínimo, se necesitan 4 o 5 refuerzos que potencien a los que están.
Luego de dejar atrás este momento delicado, será cuestión de resolver qué Vélez queremos. No me quedan dudas que el hincha del Fortín elegirá el club que entre 1993 y 2014 se llevó 15 títulos. El Vélez grande. Tras terminar con este presente devastador, habrá que apuntar nuevamente ahí. Volver a las fuentes que llevaron a esta institución a lo más alto del mundo.
Guido De Bella
@guidomdebella