EL AUDIO DE WHATSAPP: TEMPORADA DE VERANO

EL AUDIO DE WHATSAPP: TEMPORADA DE VERANO

Durante años mis veranos los pase adentro de una cancha de tenis, es costumbre en este deporte que las pretemporadas se hagan en el mes de febrero. Se entrena de 3 a 4 horas a la mañana y lo mismo a la tarde, en enero vacaciones, con pretemporada en la arena.

Así que hasta mi lesión en la vista no pasé un verano sin estar cubierto de polvo de ladrillo.

Pero cuando eso dejo de pasar descubrí la temporada de verano en la pileta. Que cosa fabulosa! Como puede ser que me haya perdido semejante experiencia durante tantos años!?

Déjenme contarles que la temporada estival no era para nada parecida a lo que es ahora. La pileta olímpica era una fantástica mole de cemento, hermosa, pero con una infraestructura diferente a la de hoy. Carecía de espacios verdes, uno se bañaba en la pileta y después se secaba en la terraza, también de cemento. Va… secaba… se calcinaba ahí uno! Pero jamás de los jamases uno iba a andar poniéndose proyector solar! No señor! Como mucho uno se ponía aceite bronceador, para que en lugar de broncearse uno quede frito, así como una milanga.

Otro signo del cambio de los tiempos es que la baranda que separaba el adentro del afuera era de un poco menos de un metro, y “me contó un amigo” que uno se podía colar muy fácilmente, ya que era dar un salto e inmediatamente sumergirse en los 4 metros 60 de profundidad que tenía “la olímpica

Eso con el tiempo fue cambiando, las canchas multiuso que estaban al lado de la pileta le dieron lugar a la construcción del colegio y de un amplio espacio verde para la pileta. Eso permitía una estancia bastante más fresca y armar la ranchada de lonas y mochilas para el gran rebaño de pibes que conformaban mi grupo.

Amigos, chicas, trampolines, y demás yerbas de la pileta serán motivo de diferentes audios si así me lo permitiesen.

Pero las rejas ya eran más altas y más seguras y hacían que “mi amigo” ya no pudiera colarse, esto no era para no pagar sino para no perder un segundo de día, un segundo de aventura.

Ahí pasábamos los días, entre agua, amigos, amores de verano y de los otros. Si teníamos un mango comíamos en el bar del “Tucu” (Roque Ávila, ex jugador y campeón con Vélez) y lo más lindo: entre camisetas de Vélez. Cada vez más, a medida que Vélez se cansó de ganar cosas la existencia de éstas se fueron multiplicando.

El caso que en algún momento toda esta fiesta se mudó a la antigua cancha auxiliar del polideportivo. Se construyó un complejo acuático ahí y la vieja pileta cayó en desuso. Perdió su esplendor y el brillo que supo tener.

De vez en cuando paso por ahí y me quedo contemplando ese espectáculo fantasmal, como de naturaleza muerta, los trampolines ahí, solos, los cuatro sesenta ahí nomas, pero sin nadie nadando en ellos… trato de no hacerlo mucho, porque empiezo a sentir esa cosa acá adentro, como detrás del esternón. No sabría bien cómo explicarlo. Esa sensación de para qué carajo uno crece, si así se estaba tan bien…

 

Diego Serrano

diego@somosvelez.com.ar

@dsscavs

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