DEJA VU

DEJA VU
La sensación, a esta altura, se volvió normal entre los hinchas del Fortín. Otra derrota que se suma a la estadística. Otro papelón futbolístico. Otra goleada. En este caso, para colmo, contra un rival que llegaba incluso peor que el propio Vélez. La situación es desesperante y esta es ya la enésima vez que recuerdo escribir estas líneas.
Vélez es un deja vu constante. Pasa de jugar el mejor partido desde que asumió Omar De Felippe a uno de los peores así como si nada. Sin escalas. Sin término medio. El hincha, exhausto de tanta mierda, pasa de ilusionarse un poco con salir de la zona baja de los promedios a creer, otra vez, que hundirse es posible.
Desgasta ver a Vélez. Cansa prender la tele cuando se visita la casa de otro y ser pesimista. Pero no es lógico confundir a los culpables de este penoso presente. El director técnico se equivoca, sin lugar a dudas. Pero marcarlo como el gran culpable y pedir descaradamente la cabeza de él sería un gravísimo error.
El error constante parte desde la dirigencia del club. La misma que desperdicio incontables mercados de pases incorporando a Somoza, Nasuti o Bergessio. Le erraron feo en casi todos los refuerzos y eso provocó que se “quemen” etapas muy importantes en la formación de los juveniles del club que fueron surgiendo.
Es imposible de conceder que los directivos que hablan tan bien de pibes como Nico Domínguez, Vargas, Romero o Cáseres los larguen a la selva sin ningún sustento futbolístico que los ayude a rendir. Gracias a ellos, básicamente, Vélez sigue con posibilidades de mantener la categoría.
También se les debe dar las gracias, al menos por ahora, a Chacarita, Temperley, Arsenal y Olimpo. De ellos depende en gran parte la posible permanencia o no de Vélez.
Lo único que nos queda como hinchas es acompañar el lunes contra Unión y comprometerse luego a votar el sábado 11 de noviembre.
Guido De Bella
guido@somosvelez.com.ar
@guidomdebella