UN GRITO DE CAMPEÓN

Un grito de campeón

Son esos partidos que quedan aún en la retina y en el recuerdo de todos. Los que estuvimos presente en los viejos tablones de Ferrito y los que sufrieron por la radio.
Y más, cuando se buscaba incansablemente cortar con esa pesada carga de 25 años sin campeonatos. Por eso, esa tarde del domingo 23 de mayo de 1993, en esa fecha 16 del torneo Clausura frente a Argentinos Juniors, quedó, queda y quedará inmortalizada, por todo lo que valió para el título que se logró dos fechas después en La Plata frente a Estudiantes.
Cuenta la leyenda, que Vélez peleaba palmo a palmo con River, por la punta y ellos por no descender. Un partido no clásico, pero si con mucha pica e historia barrial. Pero lo mejor fue toda la gente que copó Caballito por todos lados:  La popular (donde yo estuve, frente al arco) a reventar, la vieja platea de madera que da a Avellaneda igual, el mítico edificio vecino, con muchos balcones con banderas velezanas y la platea de cemento, la mitad que le toco, completa.
Todos en busca de una ilusión, apoyando a los guerreros de Carlitos.

Esa tarde, el Fortín formó así:

José Luis Chilavert.
Héctor Almandoz, Roberto Trotta (Mauricio Pellegrino), Víctor Sotomayor y Horacio Bidevich.
José Basualdo, Marcelo Gómez, Christian Bassedas y Walter Pico.
Omar Asad y Esteban González.
DT: Carlos Bianchi.

Argentinos Jrs: Cousillas; Batista, Cuffaro Russo, Traverso y Cerro; Germano, Gancedo, Netto y Paz; Fernández y Mac Allister.
DT: Osvaldo Sosa.

Arbitro: Francisco Lamolina.

De arranque fue parejo el juego, con Vélez atacando y Argentinos de contra. La más clara fue ese remate al travesaño del Gallego González, y una jugada de Pico que Cousillas tapó abajo.
Pero a los 15′ del complemento, ese bochazo del Flaco Pellegrino al área, el salto del Gallego, ganándole al arquero y a Traverso. Y el pechazo inolvidable del Turco Asad a Cuffaro Russo, para ganar la pelota y empujarla al gol.
A la locura en la tribuna y las plateas, el festejo de los jugadores, subidos a la reja con la gente, de cara a la tribuna de Martín de Gainza de frente al sol.
Pero luego había que defender la ventaja.
Y se hizo sufrido, vaya que sí. Al quedarnos en un rato, con 9 jugadores (expulsiones de Bassedas y Gómez), con los hinchas de ellos, gritándonos los goles de River, que jugaba a la misma hora en Córdoba frente a Talleres, había que poner un plus. Y a aguantar lo que venía.
Bianchi puso a un volante (Compagnucci) por uno de los puntas (González) y ellos se vinieron con todo, 3 delanteros y todos al ataque.
Fue un alivio la expulsión de Gancedo y ya 10 contra 9, Vélez tuvo dos chances casi seguidas para liquidarlo, con el Turco, que Cousillas le tapó las dos. Si hubiera entrado esa media vuelta al ángulo del Flaco, todavía lo estaríamos gritando.
Pero como nacimos sufridos, se nos paralizó el corazón, con el remate de Lauria Calvo, que les daba el empate sobre la hora, pero que fue anulado por offside de Mac Allister, y ahí el escándalo. En su tribuna, en la cancha, protestando la jugada. Después de unos minutos que parecieron eternos, el árbitro Lamolina sancionó el offside y nos volvió el alma al cuerpo.
Y llegó el final. Con ese grito del alma, Todos juntos, los jugadores en el césped, colgados del alambrado y nosotros en la tribuna y plateas.

un grito de campeón

Y para el final, cómo olvidar esa caravana de retorno a Liniers, caminando todos por Rivadavia, festejando un triunfo inolvidable. Y que nos hizo sentir a todos los que estuvimos esa tarde, que después de todas las que vivimos años anteriores, este título no se nos podía escapar.
Para los mayores, que vivieron la gesta del 68, era volver a sentirse CAMPEÓN. Para muchos, como en mi caso, era nuestra PRIMERA VEZ, como decía el genial Jorge Guinzburg en su Peor es Nada. Pero nadie, ni el más optimista de nosotros, imaginaba que esa consagración, que vino semanas más tarde, sería el inicio de la era dorada, la más hermosa, y feliz.
Hoy, a 23 años de este partido, nos tomamos unos minutos, para cerrar los ojos y recordar cada momento de esta tarde épica.

YO LO VIVÍ, YO LO RECUERDO

Martín Gabriel Acuña

martin@somosvelez.com.ar

@gordo11875

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